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Alegre bienvenida al Papa entre las Hermanas de la Caridad en Bratislava
Las monjas sirven a los más pobres de entre los pobres.


Por: Gabriella Ceraso | Fuente: Vatican News



Recepción en privado entre habitaciones y en el patio. Así será la visita del Papa Francisco al Centro de Belén, en uno de los barrios más grandes de Eslovaquia y de Europa Central, esta tarde en torno a las 16 horas. Aquí las Hermanas de la Congregación de la Madre Teresa acogen y cuidan a los sin techo y a los más necesitados de la ciudad y sus suburbios. El rostro de la caridad concreta de los eslovacos se mostrará así al Pontífice, que también podrá saludar a un grupo de personas de la Parroquia del Oratorio de la Sagrada Familia de San Filippo Neri, a la que se refiere el Centro. Estarán dirigidos por el padre Juraj Vittek, el párroco que habló a nuestros micrófonos sobre la realidad social, la labor de las hermanas y el espíritu con el que, como sacerdote, está viviendo la visita de Francisco.

Padre Vittek, ¿cuál es la realidad del Centro de Belén y qué encontrará allí el Papa?

El Centro acoge a los más pobres entre los pobres, como decía la Madre Teresa. Las hermanas suelen salir de sus casas y van a buscarlos al bosque, a las carreteras, bajo los puentes y los traen aquí. Pero su apostolado concierne también a todos los pobres, que están dispersos por todas partes. Los domingos por la tarde son unos 170 los que acuden al Centro para comer una comida que las hermanas preparan en sacos y todos están invitados a asistir a la misa de la tarde, en la capilla que es el lugar santo y festivo de la Casa. El Papa, que quería visitar la Casa, encontrarse con los pobres y conocer el apostolado de las hermanas, verá también a otras personas reunidas aquí: los colaboradores laicos que ayudan a las hermanas, los sacerdotes que vienen regularmente y otras familias pobres de fuera. Estarán en el jardín conmigo. Como esta realidad forma parte de mi parroquia -la que visitó Juan Pablo II en 2003, la Parroquia de la Sagrada Familia- hemos sido invitados, y con los niños y las familias hemos preparado una acogida festiva, una acogida alegre con nuestros cantos.

¿Podemos considerar este centro como un espejo de la realidad social de la ciudad y del país?

El barrio donde se encuentra el Centro es el más grande de Europa central, con 120.000 habitantes. Construido por los comunistas en los años 70 y 80, en los 90 se le llamó el Bronx eslovaco, porque había drogas y violencia. Es un lugar agradable para vivir, está cerca del centro, pero como tantos grandes conglomerados urbanos tiene los problemas de mucha gente. Pero yo no diría que es un barrio pobre. Son los suburbios los que albergan a los más marginados: alcohólicos, drogadictos y muchos que viven en la calle. Las causas de este malestar son diversas. Yo, por ejemplo, sigo a una persona que vive en la calle porque todavía no puede superar el asesinato de su familia por la mafia y durante 20 años no ha conseguido superar su soledad. Aquí, las historias son muy diferentes, también hay muchos que están bien integrados y que ayudan. Pero el mayor problema es la pérdida de sentido de la vida. Por desgracia, no podemos ayudar a todos como nos gustaría y muchos acaban de nuevo en la calle.









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