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Respeto y defensa de la vida, a cualquier precio
El Ministerio de salud es el Ministerio de la vida.


Por: Javier Ordovàs | Fuente: Catholic.net



Por mucho que exploremos los planetas y se llegue a descubrir posibles nuevas formas de vida, nunca terminaremos de asombrarnos de la riqueza de las distintas formas de vida de nuestro planeta Tierra.

Los seres humanos, por ser inteligentes, administramos la Tierra de forma inteligente, es decir, lo que ahora llamamos de forma sostenible.

La definición que prefiero de la ciencia económica es como "administración de los bienes escasos". Así es, los bienes de nuestra naturaleza, por inmensos que sean, son limitados. Por eso, el único ser inteligente del planeta, el ser humano, debe adminístralo con inteligencia, con sostenibilidad.

Claro que en la tierra hay suficientes recursos naturales para mantener a los más de 7.000 millones de habitantes. La solución no está en eliminar seres humanos sino, como la ciencia económica nos dice, se trata de administrar con inteligencia, con sostenibilidad, esos recursos escasos.

En la medida en que aumenta la población mundial, también se mejoran los sistemas productivos, de manera que el ser humano va multiplicando y creando nuevas fuentes de riqueza a mayor velocidad que el crecimiento poblacional.



¿Y, entonces, porqué aumentan el hambre y la pobreza? ¿Por qué el PIB mundial aumenta y no se frenan el hambre y la pobreza?  La respuesta es sencilla: por falta de igualdad en la distribución. El problema no es de escasez de recursos, es de inequidad, injusticia, en la distribución de esos recursos.

Es importante iniciar con estas ideas porque, desde distintos organismos internacionales, manipulados por poderes económicos, se está promoviendo un control de natalidad que no está justificado.

Desde esos organismos, manipulados, se pretende no solamente controlar el crecimiento de la población, sino controlar las ideas de la población. Por eso sus millonarias y poderosas campañas para desmantelar la natalidad, el matrimonio y la familia.

Todos los seres tienen derecho a vivir, con más razón el ser humando que administra el planeta. Todos los seres son dignos, pero mucho más digno el ser inteligente. Para los creyentes, además, es hecho a imagen de Dios y con alma inmortal.

Tiene mucho sentido defender todas las vidas humanas a cualquier precio. El valor de toda vida humana es incalculable. La ciencia biológica nos enseña que desde el momento inicial de la fecundación hay ya una vida diseñada con su propio ADN único e irrepetible: un ser humano vivo.



¿Y qué pasa si ese ser humano vivo es resultado de una violación o de un incesto? Pues lo que pasa es que la inteligente sociedad, a cualquier precio, debe salvar a la madre y al bebé.

La madre es una vida en marcha que se ha visto violentada y frustrada. Hay que salvar a asa madre, es una vida sagrada, hay que resolver la tragedia derivada de esa maternidad involuntaria. La sociedad tiene que poner todos los recursos médicos, sicológicos, económicos y sociales para salvar a esa madre. Y la sociedad debe empoderarse del bebé, a cualquier precio, cuando la madre no pueda, ya sea por motivos sicológicos o económicos.

No basta con eso, deben ponerse los medios para prevenir y disminuir esos casos al mínimo posible.

Prevención es seguir educando a la población para erradicar la violencia machista, es educar a los jóvenes en una sexualidad sana que le haga ver que el sexo es placentero, pero no es un juego, que es necesario ser maduro para engendrar. Es necesario educar a los adultos en la paternidad responsable. Es preciso un sistema eficaz y rigurosos de adopción.

El problema de los abortos, no se resuelve con una ley, con tres causales, o sin tres causales, es un problema de la sociedad, del Estado, de apostar a favor de la vida, a cualquier precio. Diseñando un sistema integral de defensa de la vida: del bebé, de la madre, de los enfermos, de los discapacitados, de los ancianos.

No hace falta crear una nueva estructura, basta con dotar al Ministerio de Salud de los recursos y personal necesarios. Como bien saben los profesionales de la salud, el Ministerio de Salud es el Ministerio de la Vida.

Apoyando a los más débiles a cualquier precio.







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