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21 de diciembre de 2020

Compartamos las alegrías de nuestra vida
Santo Evangelio según san Lucas 1, 39-45. Lunes IV de Adviento


Por: Julián Álvarez, LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús me pongo en tu presencia y dispongo mi alma a escucharte en mi corazón, dame la gracia de acoger tu Palabra y, de tu mano, pasarla de la oración a la vida diaria, así sea.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-45

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

No sé si has tenido alguna vez la experiencia de recibir una gracia, una buena noticia, un logro, algo muy positivo y en ese momento en que la recibes todo el mundo cambia por dentro. Si eres papá, te acordaras quizás de cuando supiste que ibas a tener un hijo. Si eres joven, de cuando supiste que quedaste en la universidad que querías, o cuando la chica o el chico que querías te dijo que sí para iniciar un noviazgo. Nuestra vida, cuando más rutinaria y ordinaria que parezca, está rodeada de estos momentos, ya sean nuestros o de alguien a nuestro alrededor.

¿Te acuerdas de ese momento en que tu sabías cuál era la buena noticia, pero nadie más? ¿Que no querías llegar a casa para compartirla? ¿O llamar a alguien de inmediato y decírselo? Eso que tú sentiste fue algo similar a lo que experimentó María en el Evangelio de hoy, y ella, también como tú, fue a compartirlo. Hoy Dios te invita a descubrir esas gracias y noticias de ti y de los que están cerca de ti. Alegra a los demás cuando te toca compartir esas alegrías y déjate alegrar por los demás cuando les toca a ellos compartirlas. Dios nos llama a agrandar nuestro corazón y a compartir las alegrías de la vida y no te olvides, sobre todo, de compartirlas con Dios, a Él, te aseguro, le alegraras el día también.

«María se puso en camino “de prisa…”. A pesar de las dificultades y de las críticas que pudo recibir, no se demora, no vacila, sino que va, y va “de prisa”, porque en ella está la fuerza de la Palabra de Dios. Y su actuar está lleno de caridad, lleno de amor: esta es la marca de Dios. María va a ver a Isabel, no para que le digan que es buena, sino para ayudarla, para ser útil, para servir. Y en este salir de su casa, de sí misma, por amor, se lleva lo más valioso que tiene: Jesús, el Hijo de Dios, el Señor. Isabel lo comprende inmediatamente: “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”; el Espíritu Santo suscita en ella resonancias de fe y de alegría: “Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre”».
(Homilía de S.S. Francisco, 31 de julio de 2016).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Compartir con alguien alguna alegría o gracia especial que haya recibido hoy o en estos días.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.




Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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