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Atención, acompañamiento y formación a distancia
¿Que necesitan los hijos de sus padres? Los hijos opinan...


Por: Francisco Mario Morales | Fuente: Catholic.net



Buscando proveer el sustento diario, un techo seguro, escuela, salud, esparcimiento y vestido para cada uno de los hijos, muchas veces en la actualidad, lleva a uno de los papás a tener que migrar en busca de recursos laborales en lugares lejanos, para cubrir las necesidades de la familia, aunque esto implica tener que estar distantes de los hijos y del hogar, por falta de oportunidades locales para tener una vida digna. En ningún momento deberá tomarse esto como una actitud incorrecta del padre, de alguna forma se tiene que subsistir.

Afortunadamente, hoy en día, con todos los medios de comunicación: celular, Tablet, laptop, Wi Fi, internet, etc., las distancias se acortan y la tecnología acerca de manera inimaginable a los seres queridos lejanos. En estos últimos tiempos hemos aprendido a sacar mayor provecho de los medios tecnológicos. La técnica se ha convertido en importante medio de relación familiar.

Muchas necesidades afectivas y de formación de los hijos, se pueden realizar responsablemente a distancia, lo único necesario será el tiempo para poder cumplir ordenadamente con el trabajo, la atención de la familia y el descanso necesario. Esas necesidades de los niños, adolescentes y jóvenes en forma presencial o ha distancia existirán siempre, por eso será necesario manifestar continuamente lo importante que es cada miembro familiar.

Proporcionarle a cada hijo, de manera equitativa, la atención como continua necesidad humana de ser escuchados y no sólo oído. Es de suma influencia que el padre que está lejos tenga una continua comunicación con su hijo(s) y comunicación permanente con el otro padre, y entre ambos hacerles sentir a cada hijo(a) la importancia de ser valorados, estimulados y apreciados como seres humanos, haciéndolos también responsables de sus propias decisiones desde la niñez.

Ambos padres tienen la continua necesidad de saber que hacen sus hijos, con quien se relacionan y la confianza en cada uno de ellos basada en la responsabilidad y el respeto por sí mismos y por los demás.



¿Que necesitan los hijos de sus padres? Los hijos opinan:

“Como hijos pedimos límites” (hija).

“Nuestros padres nos imponen, no nos convencen” (hijo).

“Necesitamos tiempo de calidad, no de cantidad” (hijos).

“Necesitamos límites por amor no por imposición” (hijos).



“Nuestros padres no saben valorar lo que es un hijo” (hijo).

“Necesitamos que nuestros padres nos entiendan” (hijos).

Tú les das ejemplo a tus hijos y ellos son tu ejemplo.

La formación no se improvisa. Además, no hay que imponer, sino convencer.

  • Enseñar y acompañar en el camino, enseñar a vivir, llevar de la mano: Eso es educar
  • “Es enseñar lo que es la vida a quien no la ha vivido”  (Rubén Alves)

Dentro del ambiente familiar y escolar, nuestro deber como padres y maestros, es promover metas y objetivos. Que los jóvenes sean inquietos, alegres, positivos y emprendedores. Porque la consecuencia de la falta de metas y objetivos nobles, provocará desinterés, desmotivación, desánimo y ociosidad (una vida desperdiciada, para sí mismo, y para los demás).  El niño, el adolescente, el joven, deben tener derecho de hacer propuestas, de ser parte activa en la vida familiar; de colaborar en la solución de conflictos o problemas. De ser tomados en cuenta, no deben ser espectadores, seres pasivos que sólo reciben órdenes que deben ejecutar. Deben tener la oportunidad de desarrollar su iniciativa. De esa forma comenzarán a madurar y ser responsables.

¿Por qué los hijos están tan distantes de sus padres?

Por la falta de apoyo, falta de confianza, falta de comunicación, falta de estímulo, de motivación; de vacío afectivo, distanciamiento, etc. entre padres e hijos.

Pero tal vez las preguntas deban ser: ¿Por qué los padres están tan distantes de sus hijos? ¿Por qué los padres no dan a los hijos la atención afectiva que los niños, adolescentes y jóvenes necesitan? ¿Por qué esa falta de aceptación?

Creo que es necesario romper el paradigma (modelo) con el que nuestros abuelos y padres, con la mejor intención, trataron de formarnos tal vez con ese distanciamiento, por respeto a la diferencia de edades y responsabilidades, no habiendo la oportunidad de tener una mayor confianza, sin existir una comunicación sino solo un dialogo ocasional, y que esto en la actualidad lleva a los hijos a vivir de una manera inestable cada vez mayor por la inestabilidad de los padres, a vivir en desconcierto, en una total desorganización y desarreglo familiar, en un total desorden o confusión por la falta de límites; en caos, ansiedad e incluso temor. Aturdimiento, duda, desorientación, discordias y hasta enemistad.

“Muchas veces la inseguridad se manifiesta en forma agresiva, desprecio, frialdad o indiferencia”.(1)

¡No hay alternativa! Los padres tenemos que actualizarnos y comprometernos por amor, convicción y por consecuencia responsablemente para cubrir las necesidades afectivas y emocionales de nuestros hijos. Hoy como padres de las nuevas generaciones, no consolamos, no tenemos tiempo, llevamos una vida vertiginosa, no transmitimos tranquilidad y confianza. Nosotros quizá no fuimos formados para externar, sin miedo un… te quiero, te amo, te quiero dar un beso. Es necesario que aprendamos de nuevo a ser padres.

Dar a los hijos lo que nosotros “carecimos” …y no precisamente riquezas, lujos, comodidades, bienestar material excesivo e innecesario, nos a llevado a retraernos y a sentirnos estar fallando como padres. Eso nos ha llevado a mal interpretar que para cubrir esa parte que no recibimos y tenemos que dar, ahora hay que dar a manos llenas todo lo material, libertad sin límites, sin que los hijos aprendan a obtener las cosas con esfuerzo, responsabilidad y a valorar lo que ellos tienen y a nosotros nos faltó.

Lo que nos faltó, es ahora el deber que tenemos dar porque es una necesidad que tienen nuestros hijos de: seguridad personal, confianza, enseñarles y poyarles a ser responsables, honestos, respetuosos. Que ellos no solo vean en sus padres a los proveedores económicos y de sus necesidades materiales (casa, vestido y sustento). Es muy importante que los padres aprendamos a escuchar a nuestros hijos, sin importar la edad de ellos. Es necesario que enseñemos a amar del interior de nuestro ser hacia afuera.

Por muchas décadas usamos los métodos formativos basados en la tradición, herencia, costumbres, o lo peor por imposición y sin convicción; no todos esos métodos fueron erróneos cuando estuvieron aplicados con los cimientos de los valores, que nunca serán obsoletos; pero sí las formas de aplicación y que ahora los jóvenes los necesitan pero en base a nuevos métodos de formación,  de enseñar con el ejemplo y coherencia, porque se requieren pero según las nuevas necesidades y retos a los que están expuestos los niños, adolescentes y jóvenes. Ahora no es factible usar como medio la imposición, gritos, amenazas o solo la tradición (eso nos dejo buenas y malas experiencias), la herencia o las costumbres. Ahora ante todo es una necesidad llevar la formación, pero ante todo con convicción. Y Que los hijos no solo sepan que se les ama si no que sientan y vivan lo mucho que se les ama. “cometemos el error de “forzarlos” en lugar de invitarlos”.(3), los hijos más que nada necesitan palabras llenas de testimonio.

Y para lograr ese objetivo necesitamos aprender y dar atención, tiempo de calidad, tolerancia con límites, seguridad en nosotros mismos de lo que estamos transmitiendo, ejemplo y convicción; motivación, estímulo y honestidad para reconocer nuestras deficiencias (somos perfectibles). Confianza para vivir y transmitir, comunicar y no solo un dialogo ocasional, un monólogo entre padres e hijos para imponer, dar y recibir órdenes, ¡Sólo! De esa forma llenaremos el vacío afectivo y existencial que estamos viviendo en familia.

Sólo de esa manera lograremos reducir ese distanciamiento que hoy se vive en la familia, y se busca compañía (equivocada) en otros lados, tenemos que lograr dar la atención afectiva que nuestros hijos necesitan, dejando de ser padres proveedores sólo de cuestiones materiales.

De esa forma y bajo esa concientización, compromiso y aceptación de los padres lograremos erradicar la agresión, el desprecio, la frialdad e indiferencia en nuestra sociedad, en los niños, adolescentes y jóvenes. Llenar ese vacío afectivo, y acortar el distanciamiento entre padres e hijos.

Los padres queremos ser escuchados, queremos ser obedecidos y queremos ser amados. Los hijos también desean lo mismo de sus padres. No olvidemos que para recibir hay que dar, ese es el sentido del amor. Si queremos vivir el amor, tenemos que dar amor. Vivir no el sentimiento fugaz, no la responsabilidad sino la virtud del amor (la disposición de vivir y hacer el bien).

“Es importante que los padres den herramientas a los hijos para que puedan desarrollar su capacidad de amar”.(2)

Es importante considerar que, el papá, no sólo es el proveedor económico en la familia, sino que comparte responsabilidades con su ejemplo y congruencia en la formación de cada uno de los hijos, además es el apoyo moral, psicológico y físico de la mamá. Y en el corto tiempo en las veces que esté presente en familia, ayude, comparta y colabore en los deberes diarios en casa, esa es una excelente formación.  Ambos padres también necesitan recargar baterías mutuamente, de forma frecuente y aún más, cuando se reencuentran, de manera que formen parte del mismo conjunto y siempre unidos vayan a un fin determinado, de unión permanente en comunicación y amor por el bien de ellos mismos como pareja, como seres humanos y de sus hijos.

Es importante considerar que la clave del éxito familiar depende en parte de compartir actividades domesticas entre todos los integrantes, comenzando por los padres. Que la responsabilidad del hogar sea todos los que habitan en ese lugar.

Además, hay que conocer y expresar siempre, no sólo los defectos de cada persona, sino principalmente las cualidades y aciertos, esa importante actividad de reconocimiento motiva a continuar con mayor positivismo. En casa se aprende a ser servidor de los demás y no sólo servido por los demás. Se aprende a dar y no sólo a recibir, en la medida que se da, será la medida que se recibe.

En casa: se aprende a ser soberbio o ser humilde; se aprende la ira o se aprende la paciencia; se aprende la pereza o se aprende la diligencia; aprendemos la gula o la templanza; la envidia o la caridad; la avaricia o la generosidad.  Papá y mamá, los mejores formadores.

¡Es todo un reto! Pero existen familias que a pesar de la distancia, mantienen lazos de unión, entendimiento y apoyo mutuo muy fuertes.

(1) Javier Fiz / Blanca de urarte – Aleteia
(2) Cecilia Zinicola – Aleteia
(3) (Aletia |Luz Ivonne Ream)







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