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27 de julio de 2020

La semilla de mostaza
Santo Evangelio según san Mateo 13, 31-35. Lunes XVII del Tiempo Ordinario


Por: Emmanuel Toro, LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, te pido que abras mi corazón para apreciar tu mensaje. Ayúdame a experimentar la plenitud de vida que deseas darme. Dame la gracia de amar incondicionalmente, y a mantenerme arraigado en la fe, para que pueda conocerte más y experimentar el gran amor que me tienes.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 13, 31-35

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en su huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas”.

Les dijo también otra parábola: "El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar”.

Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En este Evangelio, las palabras de Jesús destilan optimismo: el reino es una pequeña semilla, la más pequeña, que crece como un gran árbol. ¿Compartimos ese optimismo, basado en la fe, o somos un poco incrédulos, buscando señales que prescinden de la necesidad de fe y confianza? Miro a mi alrededor y dentro de mí los signos de la presencia del reino, a menudo muy pequeños pero fuertes y en crecimiento.

Jesús quiere darnos la visión y tratar de hacernos entender cómo es el Reino de los cielos y la relación que esto tiene con sus hijos los que formamos la Iglesia. La cantidad de levadura es pequeña, pero su efecto es mucho mayor que su tamaño. Para que esto suceda, la levadura debe ser una con el resto de la masa, pues incluso la más pequeña de las separaciones la haría ineficaz. Exteriormente pierde su identidad, de hecho, es la única manera en que puede cumplir su misión. Cuán cierto es esto de la Iglesia y de su misión. La Iglesia es una pequeña porción en el gran universo. Y los que formamos el cuerpo místico de Cristo debemos ser, como nos lo dice otro pasaje de la escritura, «sal de la tierra y luz para el mundo».

«La fe comparable al grano de mostaza es una fe que no es orgullosa ni segura de sí misma, ¡no pretende ser un gran creyente haciendo el ridículo en algunas ocasiones! Es una fe que en su humildad siente una gran necesidad de Dios y, en la pequeñez, se abandona con plena confianza a Él. Es la fe la que nos da la capacidad de mirar con esperanza los altibajos de la vida, la que nos ayuda a aceptar incluso las derrotas y los sufrimientos, sabiendo que el mal no tiene nunca, no tendrá nunca la última palabra. ¿Cómo podemos entender si realmente tenemos fe, es decir, si nuestra fe, aunque minúscula, es genuina, pura y directa? Jesús nos lo explica indicando cuál es la medida de la fe: el servicio».
(Ángelus de S.S. Francisco, 6 de octubre de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Buscaré ayudar a alguna persona que esté en necesidad, ya sea a través de palabras o con un acto de caridad.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.




Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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