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El respeto es una virtud moral
El respeto es una virtud moral.


Por: Francisco Mario Morales | Fuente: Catholic.net



Es la virtud que nos hace reconocer el valor, la consideración y la dignidad que merece alguien o algo y nos lleva a demostrarlo con nuestras actitudes y acciones. Es la virtud por la cual reconocemos en cada persona el lugar que le corresponde, su dignidad, el lugar y la función que Dios ha querido darle ante nosotros.(1)

El respeto se centra en que pienses cómo se sienten los demás. Consiste en tratar a los demás de la misma forma que quieres que te traten a ti, teniendo en cuenta sus sentimientos y su bienestar» (Por: Marta Arrechea Harriet de Olivero | Fuente: Catholic.net).

La regla de Oro: “Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes” (Mateo 7,6.12-14).

Es importante evitar en todo momento o circunstancia degradar a las personas, manipularlas, degradarse o rebajarse así mismo, disminuir o ignorar la dignidad moral; humillar, burlarse, tratando o convirtiendo o convirtiéndose en objeto desechable (úsese y deséchese) de nuestros caprichos, ignorancia, rencores y  odios.

El respeto se considera el principio fundamental para una convivencia fructífera. Es la ley fundamental en cualquier tipo de relación que actúa como agente integrador. Por eso es tan importante entre una pareja, con los miembros de nuestra familia, con los compañeros de trabajo o entre alumnos y profesores (enpositivo.com).



El respeto comienza por valorar, reconocer y tener en consideración las necesidades y los intereses del otro, y actuar de acuerdo a estas premisas. Desde la filosofía y la ética se le ha considerado como uno de los valores morales universales, igual que la libertad, la justicia o la responsabilidad, que de un modo u otro encontramos presentes en diferentes culturas. Todos ellos son normas de convivencia social de carácter positivo que mejoran la vida en sociedad y dignifican a la persona (enpositivo.com).

Pero precisamente y tal y como señala la psicóloga y profesora de Educación y Valores en la Universitat de Barcelona Rosa Buxarrais, esta pluralidad de opiniones y diversidad social hacen que el respeto y la educación social sean más importantes que nunca en toda relación interpersonal que se precie.

Si no se respeta a quien no vive como tú, quien no piensa como tú o no viste como tú, si uno sólo prima lo suyo y piensa en salirse con la suya sin ver si lo que hace puede molestar a los demás, nos encaminaremos al caos”, advierte Buxarrais (enpositivo.com).

Respeto por sí mismo. El respetarse a sí mismo o el auto respeto es una de las formas de respeto más importantes, ya que si una persona no se considera un individuo valioso con cualidades y defectos, los otros tampoco lo verán como tal llevando a una serie de problemas. Fuente: (https://haytipos.com/respeto/).

Es el derecho, del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo (dignidad). Y con la propia conducta o manera de portarse o conducirse y expresarse será merecedor e inspirará y exigirá el respeto de los demás. En otras palabras: Tratarse así mismo y tratar a los demás, como quiera ser tratado. y no permite que lo humillen ni degraden.



Respeto por la pareja. Es imposible que una pareja pueda funcionar sí que la relación no se basa en el respeto mutuo y la valoración por el otro, sin querer cambiarlo para que se ajuste a un ideal no compartido. Fuente: (https://haytipos.com/respeto/).

Cuando se pierde el respeto se pierden todos los valores. Si te faltan al respeto, pon límites y no lo permitas. protégete de las agresiones (directas o indirectas)...

El respeto a la mujer debe enseñarse desde el hogar mismo, y desde la niñez. ... En el hogar. El respeto es una manera de ser amable y bueno con los demás. Significa no burlarse de otros. El respeto consiste en tratar a los demás de la misma forma que quieres que te traten a ti, teniendo en cuenta sus sentimientos y su bienestar».

Debemos tener siempre presente el respeto a la naturaleza, respeto a la vida humana desde su concepción hasta el final natural, respeto a los padres, respeto a los hijos, respeto a la propiedad ajena, respeto a las creencias y valores.

Respeto: Es el límite, que no debe o no puede sobrepasar del derecho mutuo, para una armoniosa y sana convivencia humana. Virtud: es la capacidad, disposición predispuesta para hacer el bien.

Educar en la virtud de la responsabilidad y el respeto. Nuestras actitudes y actos para bien o para mal, siempre afectan al prójimo.

La responsabilidad

La responsabilidad es una virtud que nos lleva a “asumir las consecuencias de nuestros actos intencionados, resultado de las decisiones que tomemos o aceptemos; y también de nuestros actos no intencionados, de tal modo que los demás queden beneficiados lo más posible o, por lo menos, no perjudicados; preocupándonos a la vez de que las otras personas en quienes pueden influir hagan lo mismo”.(1)

Dicho en otras palabras, es el cargo u obligación moral que resulta para uno del posible yerro en cosa o asunto determinado. Supone el asumir las consecuencias de nuestros propios actos. Ser responsable implica tener que rendir cuentas, no solo aguantar las consecuencias de la propia actuación (Por: Marta Arrechea Harriet de Olivero | Fuente: Catholic.net).

Notas:

(1) “La educación en las virtudes humanas”. David Isaacs. Editorial Eunsa. Pág 155

Educar en la libertad

Es tan importante educar a nuestros hijos, incluso a todos nuestros seres queridos (tengan la edad que tengan), en qué es el bien y el mal.

Por: Mariano Pelado | Fuente: dicenquesoypapa.wordpress.com

Llevo días deseando encontrar el momento idóneo para explicarle al mayor, ¿qué es la libertad? Pero correctamente. Me explico.

Volvemos a los tiempos de ahora, donde se confunden los conceptos, donde cada uno hace lo que cree que es correcto, donde cada uno de nosotros tira de la cuerda del bien según le plazca. Pero esto está muy lejos de ser lo que en realidad significa en cada uno de los valores que deben.

No creáis que los chicos si les hablas como adultos, a ciertas edades no lo van a entender.

La LIBERTAD, la de siempre, es saber hacer lo correcto dentro de los parámetros de lo que es la Ley Moral. La libertad (con minúsculas) de hoy día, es hacer aquello que me apetece esté bien o mal, según me interese en cada momento, pise a quien pise, incluso haciéndome daño.

Por eso es tan importante educar a nuestros hijos, incluso a todos nuestros seres queridos (tengan la edad que tengan), en qué es el bien y el mal. Con esta diferenciación clara, podemos extraer que el que elige la libertad actual, se convierte en preso y se daña, pues sólo consigue la alegría inmediata, la insatisfacción. Quizás por el camino ha hecho mucho daño a otras personas.

Así que llegados a este punto, podríamos decir que la LIBERTAD es el arte de saber administrar libremente el hacer lo correcto o posponer, dentro de los “tiempos” en la Ley Moral aquello que deseo o necesito.

Muchos padres “modernos”, dicen educar a sus hijos en libertad. Flaco favor, puesto que no les han educado anteriormente en la Ley Moral y les han sabido diferenciar el Bien del mal. Los hijos hacen lo que les viene en gana, buscando su satisfacción inmediata, que a la larga sólo les llevará a la infelicidad, y que pueden causar daños a terceros, más los que se inoculan ellos mismos, y después los eximen de toda responsabilidad. Negro futuro les espera.

Después me suelen decir, “yo los educo en libertad, tu siempre me dices que son personas únicas e independientes a mí y debo dejarlos hacer”. Correcto, pero tienes que saber gestionar lo de los tempos que te comentaba un poco más arriba. Es cierto que Dios nos hizo LIBRES, para elegir entre el Bien y el mal, llegados a este punto uno se puede preguntar, ¿Quién soy yo para coartar esa ley?

No por eso quieres menos a tus hijos. Amarlos “locamente” (y a tus seres queridos) es querer su LIBERTAD, y esto acarrea también exponerse a la propia LIBERTAD de los hijos, con sus consecuencias, con todas. Hay que educar y echarse a un lado. Es sencillo y gratificante, si los educas bien, ellos solos sabrán que es lo correcto y lo que no. Sabrán respetar “ciertos límites”. Estar lejos de la indiferencia de cómo la utilizan.

Amar a tus hijos es luchar para cambiar las deficiencias y ayudarles a corregirlas. Y habrá ocasiones que tengas que corregir más duramente, no tengas miedo. Con amor y tacto se puede corregir muy bien. Si alguna vez fallas, haz acto de examen y proponte ser más comprensivo. Recuerda, son únicos y asimilan todo.

Educar en la LIBERTAD es un gran ejercicio de Amor, pues les enseñas a retrasar una satisfacción para conseguir un bien mayor, la LIBERTAD.

En un retiro me contaron un símil, un amigo y hermano, sobre la LIBERTAD.

"Mariano, la LIBERTAD en los hijos es como la planta que crece por el alimento que le provee el jardinero, no por los tirones que le pega hacia arriba".

Y si no los enseñas desde pequeñitos, cuando sean adultos, nunca estarán maduros. Como la planta, que si tiras mucho de ella y la arrancas, “ya no valdrá para nada”. A más ver...

La libertad es facultad de obrar con reflexión y elección consciente (albedrío) sin dañar a nadie.

La verdadera libertad: “Uno es libre de hacer lo que quiera. Es cierto, pero no todo conviene. Si uno es libre de hacer lo que quiera, pero no todo ayuda al crecimiento espiritual” (1 Cor. 10, 23-24).

Para vivir la libertad y la justicia hay que vivir responsablemente y con respeto.

Libertinaje es: El abuso de la libertad, es no conocer o no tener límites, es comportamiento impulsivo, sin moderación en palabras y acciones, sin orden ni sentido y sin pensar en las consecuencias de sus actos. A Hacer las cosas solo por instinto personas inmaduras (falta de juicio, de responsabilidad, de serenidad, de sensatez, de lógica, de reflexión, y de prudencia, etc.







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