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Educar en la paciencia en tiempos de impacientes
Es una virtud que debemos cultivar en todos, chicos y grandes.


Por: Silvia del Valle | Fuente: Catholic.net



Ya hemos hablado en algunas otras ocaciones de que nos ha tocado vivir un cambio de época y de que las generaciones actuales son cada vez más diferentes a nosotros.

Hoy les quiero compartir una inquietud que tengo, ya que por la contingencia que vivimos se ha acentuado la impaciencia de mis hijos, en este tiempo en que solo podemos esperar ya que nada es seguro pues no sabemos cuando va a terminar todo esto, hasta cuando vamos a poder salir a la calle con seguridad, hasta cuando podrán regresar a las clases normales, etc.

Por eso hoy te quiero compartir mis 5Tips para educar a nuestros hijos en la paciencia.

PRIMERO. Acostúmbralos a que esperen su turno.
Es necesario que nos armemos de valor para que podamos aguantar reclamos, berrinches y pataletas de nuestros hijos pequeños, y de los no tan pequeños también ; ya que deben darse cuenta bueno siempre lo que ellos quieren se puede hacer en el preciso momento que ellos quieren.

Es necesario que sepan esperar a que les toque, que sepan esperar hasta que sea hora de realizar una actividad, que sepan esperar hasta que sea tiempo de que salga la película o el juguete que tanto quieren.



Saber esperar es algo de gran importancia para toda la vida ya que muy pocas veces las cosas pasan como las imaginamos o en el tiempo que teníamos planeado.

Debemos hacerles que sepan esperar, pero debe ser poco a poco y siempre de acuerdo a su edad y maduración.

Podemos empezar a educarlos en esta virtud haciendo que esperen su turno en el juego, haciendo que esperen unos minutos para comerse el dulce que quieren, que esperen unos minutos para ver el programa que les gusta, etc.

Todo es un proceso y debemos estar dispuestos a pasar el con la mejor actitud. Recordemos que el ejemplo es mucho más educativo que las palabras.

SEGUNDO. Que sepan compartir lo que tienen.
Otra forma de fomentar la paciencia es que sepan compartir, ya que en muchas ocasiones el compartir implica dejar el yo para ir al nosotros y eso les puede generar ansiedad y los puede poner irritables.



Educar a nuestros hijos para que puedan convivir y compartir con los demás, les ayuda a fortalecer la voluntad y a ser más tolerantes, no por obligación sino por convencimiento.

TERCERO. No les des todo lo que te pidan.
Cuando nuestros hijos nos piden algo, en ocaciones dejamos todo para ir corriendo a darles lo que ellos tienen. Esto está mal, porque además de que estamos educando a nuestros hijos como tiranos; los estamos acostumbrando a que todos debemos dejar todo para correr a atenderlos.

Es necesario que sepan esperar un poco, controlar sus impulsos y hacerlo con una buena actitud.

Aunque tengamos la posibilidad de darles a la primera lo que nos están pidiendo, es sano hacerlos esperar un poco o darles solo lo necesario y que los lujos se los ganen con su buena actitud, su cooperación o ayudando al bienestar familiar.

CUARTO. Que aprendan a ganarse las cosas.
La sociedad actual nos ha metido la idea de que no podemos regañar o contradecir a nuestros hijos porque se trauman y no se desarrollan bien; pero esto es irreal, ya que es necesario ir educando y corrigiendo a nuestros hijos para que actúen conforme a la moral y las buenas costumbres.

Y eso implica que sepan contener sus impulsos y fortalecer su voluntad. En muchas ocasiones es casi imposible que tengan todo lo que quieren en el momento que desean, es por eso que debemos educarlos para saber esperar.

Otra forma de educar la paciencia es hacer que se ganen las cosas que son como "lujos", es decir, que no son indispensables para la vida cotidiana y que implican un esfuerzo extra, tanto para ellos como para nosotros para dárselos.

Podemos decirles que vamos a conquistar cada cosa o permiso que quieren tener y pedirles que hagan méritos, que ganen puntos o que ofrezcan su espera para conseguir un bien mayor.

Al darle este sentido más trascedente a la espera, nuestros hijos verán una oportunidad cada vez que tengan que esperar.

Y QUINTO. Que no te de miedo decir no.
Al final de cuentas, mientras nuestros hijos sean pequeños ellos son nuestra responsabilidad y debemos ser valientes para saber decir no.

En muchas ocaciones es necesario decir no a un permiso, decir no a comprarles el dulce que tanto quieren, decir no a acudir a alguna actividad, etc en aras de un bien mayor como puede ser su salud o el bienestar familiar.

Ellos, al principio pueden hacer berrinche o ponerse tercos, pero deben aprender a ser pacientes y comprensivos y aceptar lo que mamá y papá creen que es mejor para el.

En caso de que siga pensando que debe tener lo que pide, puede buscar darnos una justificación convincente de por que debe ser así.

Cada vez que los obligamos a justificar lo que nos pide lo estamos ayudando a pensar y a tener claras sus ideas y eso también es muy educativo.

Al final de cuentas la paciencia es una virtud que debemos cultivar en todos, chicos y grandes; y durante toda la vida por lo que es genial si podemos comenzar desde pequeños, así cuando nuestros hijos sean adolescentes, estarán entrenados para pasar de mejor manera la tormenta de hormonas que se les espera.

Recuerda, el ejemplo educa mucho más que las palabras. Seamos pacientes con nuestros hijos.







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