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«Hasta que la pandemia los separe»
Una oportunidad para reflexionar si se tienen las bases para un matrimonio auténtico.


Por: Francisco Peralta Dávalos / Anahí Ruvalcaba Ortíz | Fuente: Catholic.net



De acuerdo a informes tanto de China como de Europa, el número de divorcios reportados en los últimos meses ha tenido un aumento sustancial producto del confinamiento al que se ha visto obligada la población debido a la pandemia por coronavirus que ya lleva meses azotando nuestro planeta.

Es cierto que el confinamiento, el distanciamiento social y demás medidas que se han tomado a lo largo y ancho del mundo para tratar de contrarrestar el impacto del Covid-19 ha generado un estrés e incertidumbre al que normalmente no solemos estar sometidos, lo cual es en sí mismo un reto de sobrellevar para la población en general. Está muy documentado cómo es que una gran cantidad de personas se han visto afectadas por eventos que van desde el insomnio, las pesadillas y otros trastornos del sueño, hasta irritabilidad, ansiedad e incluso depresión.

Si normalmente el llevar nuestra relación de pareja ya implica algunos retos y ajustes, el agregar las adversidades que ha traído la pandemia a nuestras vidas nos ha requerido un esfuerzo adicional. La situación que nos encontramos viviendo es sin duda excepcional y nos pone a prueba de muchas maneras, siendo una de ellas la dinámica de nuestra relación de pareja. Este periodo marcado por el coronavirus será un parteaguas para muchas parejas, una especie de prueba de fuego donde muchas saldrán adelante e incluso de mejor manera a como entraron a la cuarentena, pero habrá otras en donde las personas saldrán de ella ya sin formar parte de un matrimonio.

No hay algo que se quiera más que estar con la persona amada, en ese sentido, la pareja debería disfrutar de estar junta; por el simple hecho de estar el uno con el otro. Pero podemos encontrar parejas en donde pareciera que pueden permanecer unidas solo si existe una rutina individual de por medio entre los dos, una rutina en donde yo tengo mi trabajo, tengo mis compromisos, mis actividades, mis amigos, mis intereses, mis tiempos y tú lo mismo por tu cuenta. Caminos separados que parecieran ir unidos, dos vidas por separado que coinciden por la noche después del trabajo o en algunas ocasiones por cuestiones relacionadas con los hijos. Dos caminos en paralelo que pueden aparentar ser uno mismo. Podemos decir que las parejas a las que se les ha complicado el estar juntas en la cuarentena es a las parejas que desde antes de la pandemia ya tendrían una dificultad para estar juntos y convivir. Dicho de otra manera, el mal no ha sido la cuarentena ni la pandemia, esto ha sido solo el detonante.

Por otra parte, habrá matrimonios que han visto el confinamiento como una oportunidad y han estado aprovechando el tiempo para profundizar en su relación, para hacerla más fuerte y sólida, para forjar los lazos que les unen; matrimonios que han logrado adaptarse a las circunstancias actuales, que buscan cuidarse mutuamente, que con el tiempo extra que puedan tener hacen cosas que normalmente no podían hacer por no disponer del tiempo suficiente o retoman actividades que les parecían buenas para la relación pero que de igual manera habían dejado de hacer entre el ajetreo de los días.



Para los que se encuentran comprometidos, valdrá la pena que se pregunten para qué matrimonio es para el que se han estado preparando a lo largo del noviazgo; el que puede funcionar adecuadamente solo en caso de que existan rutinas y caminos que aparentan ser uno, pero realmente se encuentran separados, o para un matrimonio en el que de manera auténtica disfruten el estar presentes uno con el otro. Para los que no se han podido casar en estos meses a causa del coronavirus, puede ser una oportunidad para reflexionar si se tienen las bases para un matrimonio auténtico o si estás por contraer un matrimonio en el que la próxima pandemia que surja los separe.







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