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15 de mayo de 2020

Amor sin acciones es puro sentimiento
Santo Evangelio según san Juan 15, 12-17. Viernes V de Pascua


Por: Axel Hernández, LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, ayúdame a confiar en ti sin límites.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 15, 12-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Ser cristiano es lo contrario a ser indiferente. El acto más noble y virtuoso que el hombre puede hacer es amar. Cuando amamos, imitamos a Dios y avanzamos hacia nuestra plenitud: ser imagen y semejanza de Dios.

La novedad del cristianismo es el haber encontrado a Dios quien es cercano y está dispuesto a hacer todo por nosotros, con excepción de tocar nuestra libertad. Muchos cuestionarán la bondad de Dios al encontrarse con injusticias y tragedias humanas. A estas personas se les ha de enseñar el crucifijo: Dios hecho hombre por amor al hombre y crucificado por el mismo hombre. Evidentemente el mal tiene un gran impacto en nuestras vidas. El Señor no nos vino a exentar del sufrimiento, sino a enseñarnos cuánto nos ama y demostrarnos su amor y cercanía incondicional. Depende de nosotros el aceptarlo.

La caridad es la marca propia del cristianismo. Es dar testimonio de nuestro encuentro con Cristo vivo. Sólo Él llena nuestros anhelos más profundos y nos fortalece para seguir nuestro camino hacia Él. Aprovechemos esta cuarentena para vivir de nuestras convicciones más profundas y crecer en confianza y amor a Dios. Busquemos al Señor de los dulces y no sus dulces. Seamos luz para los que nos rodean. Permanezcamos unidos en el Señor. Llevemos al Señor amando como Él: viviendo la caridad día a día con quienes nos rodean.

«Los católicos sabemos bien que “en las situaciones concretas, y teniendo en cuenta las solidaridades que cada uno vive, es necesario reconocer una legítima variedad de opciones posibles. Una misma fe cristiana puede conducir a compromisos diferentes”. Por eso, los invito a que vivan su fe con gran libertad. Sin creer jamás que existe una única forma de compromiso político para los católicos. Un partido católico. Quizá fue esta una primera intuición en el despertar de la Doctrina social de la Iglesia que con el pasar de los años se fue ajustando a lo que realmente tiene que ser la vocación del político hoy día en la sociedad, digo cristiano. No va más el partido católico. En política es mejor tener una polifonía en política inspirada en una misma fe y construida con múltiples sonidos e instrumentos, que una aburrida melodía monocorde aparentemente correcta, pero homogeneizadora y neutralizante –y de yapa– quieta. No, no va».
(Discurso de S.S. Francisco, 4 de marzo de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hacer un acto de caridad ingeniosa: Llamar a alguien que lo necesita, etc.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.




Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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