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La vida fraterna en comunidad
El amor de Cristo ha reunido a un gran número de discípulos para llegar a ser una sola cosa, a fin de que en el Espíritu, como Él y gracias a Él, pudieran responder al amor del Padre a lo largo de los siglos, amándolo.


Por: Vaticano | Fuente: Vatican.va



Entre los discípulos, los reunidos en las comunidades religiosas, mujeres y hombres «de toda lengua, raza, pueblo y tribu», han sido y siguen siendo todavía una expresión particularmente elocuente de este sublime e ilimitado Amor. Nacidas «no del deseo de la carne o de la sangre» ni de simpatías personales o de motivos humanos, sino «de Dios», de una vocación divina y de una divina atracción, las comunidades religiosas son un signo vivo de la primacía del Amor de Dios que obra maravillas y del amor a Dios y a los hermanos, como lo manifestó y vivió Jesucristo.


CONTENIDO:

Introducción

1. El don de la comunión y de la comunidad

2. La comunidad religiosa, lugar donde se llega a ser hermanos

3. La comunidad religiosa, lugar y sujeto de la misión

Conclusión

 




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