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7 de enero de 2020

La clave de la santidad
Santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10. Martes después de Epifanía


Por: H. Manuel García de Polavieja, LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dame la gracia, Señor, de hacer una experiencia…, una experiencia real de tu amor.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: "Este recibe a los pecadores y come con ellos".

Jesús les dijo entonces esta parábola: "¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: “Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido”. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos, que no necesitan convertirse.

¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: 'Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido'. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Todos estamos hambrientos y sedientos de algo. Nuestro corazón tiene un espacio que no es fácil de llenar y que muchas veces intentamos iluminar con cosas pasajeras. Es muy fácil engañarnos a nosotros mismos y hacernos creer que con estas cosas conseguiremos calmar nuestra sed y nuestra hambre y quizás lo logramos por un tiempo, pero si no lo llenamos con lo correcto esa necesidad se irá haciendo más presente en nuestra vida.

Todos tenemos ese espacio que solo Jesús puede llenar y colmar con su amor. No es fácil entregarle ese espacio porque no lo vemos y no sabemos si realmente podrá hacerlo, pero cuando nos decidimos a entregarnos a Él, nos sorprende por cómo nos llena y cómo nos toca el corazón.


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Dedica un tiempo del día a ver si estás llenando tu corazón con otros amores que no son el amor de Jesús (de su Palabra, de sus Sacramentos).

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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