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Cambio climático: informarse bien
No despierten pasiones más fuertes el problema de millones de personas con hambre.


Por: Javier Ordovàs | Fuente: Catholic.net



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Hacen falta centenares de niñas como Greta Thunberg que lloren y griten defendiendo a los millones de niños hambrientos, moribundos y pobres.

Verdadera magnitud del problema

Debemos ser respetuosos sobre la magnitud del problema. Sobre las causas del calentamiento global atribuibles al hombre no hay en absoluto un acuerdo entre los científicos. Y, por consiguiente, tampoco hay acuerdo sobre la oportunidad o necesidad de inducir costosos cambios en los comportamientos humanos, dado que éstos no son la causa de los cambios climáticos. Una pequeña variación de temperatura en el Océano Pacífico tiene un impacto sobre el clima infinitamente mayor que todas las intervenciones humanas. Hay que guiarse por la razón y, en consecuencia, no prescindir de la ciencia ni hacerle decir lo que no dice. Ni siquiera está científicamente probada la relación entre el aumento del CO2 y el aumento de la temperatura.

Intereses



Hay que  ser realista y no obviar el hecho de que las hipotéticas intervenciones para reducir el calentamiento global tendrían un coste elevadísimo. Por tanto, es lícito pensar que existen importantes intereses impulsando que se adopten esas inversiones. Si se condena la especulación económica de las empresas de un sector, habría que hacer lo mismo con las de otros sectores. La  economía verde no es celestial por naturaleza.

Falso alarmismo

No podemos entregarnos a alarmismos atemorizantes. El milenarismo de los ecologistas es conocido desde hace tiempo y son innumerables las previsiones que han hecho en el pasado sobre el colapso que sufriría nuestro planeta, sobre todo por la superpoblación. Previsiones que no se han cumplido. Es inculto adaptarse a estas previsiones catastrofistas, sobre todo si no tienen base científica.

¿Quién es la ONU para…?

No podemos equiparar inmediatamente la ONU con el Bien, y convertir cualquier conclusión de una cumbre de la ONU en un deber absoluto para las personas responsables. Sabemos con total certeza que las agencias de la ONU suelen llevar a cabo acciones ideológicas contrarias al verdadero bien del hombre.



Interese supraestatales

Los gobiernos no deberían nunca aceptar órdenes de entidades supra-estatales sobre estas temáticas, porque detrás de las “directivas” de los organismos políticos supra-estatales, como la Unión Europea, se esconden visiones sobre las relaciones entre el hombre y la naturaleza que pueden ser erróneas.

Manipulación

No podemos dejarnos deslumbrar por manifestaciones callejeras que suelen estar manejadas y financiadas en la sombra, incluso cuando se trata de manifestaciones juveniles. Corear lemas teledirigidos y salir a la calle junto a estudiantes reclutados puede hacerle a uno muy famoso, pero no necesariamente justo.

Ecología humana

Cuando se habla de ecología medioambiental, debemos siempre procurar que se hable también de ecología humana. No solo ambas cosas no van separadas, sino que la ecología humana deber tener siempre la prioridad sobre la medioambiental. Si no se habla también de la lucha contra el aborto, hablar de la lucha por la biodiversidad no solo es reduccionista, sino engañoso.

¿Y el hambre y la desigualdad?

Es sorprendente que haya alcanzado tanta virulencia el problema del cambio climático y que, sin embargo, no despierten pasiones más fuertes el problema de millones de personas con hambre y el de la pobreza y desigualdad.

Hacen falta centenares de niñas como Greta Thunberg que lloren y griten defendiendo a los millones de niños hambrientos, moribundos y pobres.







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