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Vengan a mí todos los que están fatigados
Meditación al Evangelio 11 de diciembre de 2019 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Este año, como nunca, las palabras de Isaías, que lleva el ritmo del Adviento, parecen hacerse realidad a cada momento. Israel se siente abandonado, no escuchado por Dios y con la tentación de buscarse otros dioses que resuelvan sus problemas.

El Papa Francisco nos hace notar que “una de las tentaciones más serias que ahogan el fervor y la audacia es la conciencia de la derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre. Nadie puede emprender una lucha si de antemano no confía en el triunfo”. Isaías los llama a reflexión y les muestra a Dios como el único, como el que ha hecho todas las cosas y quien puede salvarlos.

Las palabras de Israel podríamos asumirlas cada uno de nosotros: “Mi suerte se le oculta al Señor y mi causa no le preocupa a Dios”, pero la respuesta del Señor a través de Isaías anima al pueblo a mantenerse fiel por que “Dios da vigor al fatigado y al que no tiene fuerzas, energía. Quienes ponen su esperanza en el Señor, renuevan sus fuerzas; les nacen alas como de águila, corren y no se cansan, caminan y no se fatigan”.

Son palabras bellas que se hacen realidad en quien confía en el Señor. Lo hemos experimentado siempre que vivimos en plenitud el amor: es cierto que los problemas y dificultades siguen presentes, pero si los afrontamos con amor y por amor, se pueden superar y tienen sentido. Isaías nos acerca a este Dios que se manifiesta como padre preocupado por sus hijos y en este amor finca la esperanza de superar todos los problemas.

En Jesús que hace carne y presencia en medio de los hombres, podemos encontrar el consuelo que promete Isaías. Por eso Él mismo repite, pero en presente y con rasgos de actualidad, las palabras que solamente eran una promesa. También hoy nos dirige Jesús las mismas palabras que a las multitudes que caminaban sin sentido y de las cuales tenía compasión. También para nosotros es su invitación a acercarnos a Él con todas nuestras fatigas y agobios; también nosotros encontraremos en Él, consuelo y descanso.

Tiempo de Adviento es este tiempo de encuentro con el único que puede sostenernos en medio de nuestros conflictos y darnos verdadera esperanza.





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