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El buen pastor da la vida por sus ovejas
Meditación al Evangelio 24 de octubre de 2019 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Conocer no es solamente saber dar datos de una persona. Jesús nos conoce a plenitud y nos acepta como somos. Nosotros vamos por la vida llevando como especie de máscaras. Algunas personas nos conocen superficialmente, otras conocen algún aspecto nuestro, otras nuestro nombre, cargo que ocupamos dentro de un grupo o de una sociedad.

Y así nos tratan y así nos respetan o nos ignoran. Pero Jesús conoce nuestro interior y lo más importante: conociéndonos nos ama y así nos llama. Así dirige su voz a cada uno de nosotros. Su voz es una voz amiga que tiene el acento familiar, directo, de quien sabe qué fibras tocar. No se deja engañar por nuestras expresiones y máscaras porque descubre las razones de nuestras alegrías, de nuestros complejos y de nuestros temores.

Y al conocernos, su voz es vida para nosotros, tiene el acento que sabe despertar lo mejor de nosotros, nos lanza a la esperanza, nos levanta de nuestros fracasos, nos mantiene alerta en nuestras luchas. Jesús nos conoce y nos ama. Ésta será la gran fortaleza de nuestra vida. El mundo nos ofrece sus voces que nos invitan a seguirlo, disfrazan su mentira para destruir la verdad, trastocan los valores para aturdir los deseos, camuflan las agresiones contra la vida como derechos de personas, nos presentan como deseables y agradables las “cosas de la tierra”, para hacernos olvidar las promesas de Jesús.

Pero en este día Jesús nos presenta nuevamente su palabra y a una palabra dicha así con tanto amor, con tanta intimidad, no la podemos despreciar ni dejar que caiga en el vacío. Hoy tenemos que seguir a Jesús. Las otras voces provienen de una cultura de muerte y ofrecen falsas esperanzas basadas en poderes, dineros y cosas superficiales. Hoy nos invita Jesús a seguirlo. Seguirlo es acoger y cuidar gozosamente todo lo que da vida, proseguir su causa. Sólo buscando en las voces de esperanza, de dolor, de angustias de los que sufren podremos reconocer su voz. Los nuevos seguidores de Jesús, al igual que la primera comunidad, tendrán que afrontar con valentía un mundo que quiere apagar su voz.

Sabemos que nadie puede arrebatar de su mano a las ovejas que le pertenecen, pero tendremos que tener cuidado para no entregarnos nosotros mismos a un mundo sin amor, lleno de ambiciones y egoísmos ¿Seguimos la voz de Jesús, Buen Pastor?





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