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01 de octubre de 2019

Misionero en las sombras
Santo Evangelio según san Lucas 9, 51-56. Martes XXVI del Tiempo Ordinario


Por: H. Alexis Montiel, LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, permíteme llegar con mi oración hasta los confines de la tierra, para que allá llegue tu salvación.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 9, 51-56

Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?”. Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después se fueron a otra aldea.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cuando entré en el noviciado me sentí muy triste de no poder participar en las misiones de Semana Santa que se realizan, de modo particular las que se llevan a cabo en México. Pero escuché una iniciativa que surgió en ese país; invitaban a la gente a participar como misioneros del sagrario, un misionero que, desde las sombras de la modestia, de la oración y del servicio a los que le rodean en el día a día, hacía misiones rezando por los misioneros, a ejemplo de santa Teresa del Niño Jesús, que hoy celebramos. Es interesante que esta monja de clausura sea declarada patrona de las misiones, porque nos da ejemplo a quienes, en un momento de la vida, nos llama el Señor, a ser misioneros del sagrario.

Quiero proponer un nuevo modelo de misionero, al cual nos ayuda el ejemplo de santa Teresa del Niño Jesús, el misionero que le enseña a sus hermanos a amar a Dios, el misionero que es ejemplo de virtud para quienes nos rodean, el misionero que enseña los valores, el misionero que, en su modo de actuar, hace presente a Dios en su vida y contagia a los demás de su buen espíritu.

Señor, concédeme ser un discípulo de tu amor para que todo el que me vea pueda verte a ti y que quien de mi aprenda no pueda no comunicar tu Evangelio con su conducta de vida.

«La oración misionera es la que logra unirse a los hermanos en las variadas circunstancias en que se encuentran y rezar para que no les falte el amor y la esperanza. Así lo decía santa Teresita del Niño Jesús: “Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase el amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno”».
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de enero de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Enseñaré a un conocido alguna cosa que me ha parecido interesante sobre la religión o el valor de una virtud.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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