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27 de septiembre de 2019

Y ustedes, ¿qué dicen que soy yo?
Santo Evangelio según san Lucas 9, 18-22. Viernes XXV del Tiempo Ordinario


Por: H. Abraham Cortés, LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Renueva, Señor en mí la fe, la esperanza y la caridad, para que en ellas pueda descubrir y experimentar quién eres Tú para mí.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 9, 18-22

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Ellos contestaron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado”.

Él les dijo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Respondió Pedro: “El Mesías de Dios”. Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.

Después les dijo: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Señor dirige a sus discípulos una pregunta muy personal e íntima «¿Qué dicen que soy?» Esta pregunta seguramente viene dirigida a cada uno de nosotros. Es claro que no se trata de una pregunta académica. Es una pregunta que va dirigida a nuestra vida, a nuestra existencia. Es verdad que puede haber respuestas claras o que nos iluminan, pero en este pasaje podemos experimentar cómo el Señor desea que la respuesta nazca desde el corazón de sus discípulos.

Hoy el Señor nos dirige esta misma pregunta, de un modo personal. En el silencio de nuestra oración quiere dirigirnos su mirada y preguntarnos quién soy yo para ti. Es necesario entrar en lo más profundo de nosotros y responder de un modo experiencial, mirando y contemplando nuestra vida. Descubrir esa respuesta que ilumina nuestra vida, la fundamenta y da sentido. Una respuesta que permanezca siempre, que pase lo que pase, nunca cambiará, sino que siempre crecerá y será más profunda.

«Pidamos la gracia de no ser cristianos tibios, que viven a medias, que dejan enfriar el amor. Encontremos nuestras raíces en la relación diaria con Jesús y en la fuerza de su perdón. Jesús nos pregunta también a nosotros como hizo con Pedro: “¿Quién soy yo para ti?”, “¿Me amas?”. Dejemos que estas palabras entren en nosotros y enciendan el deseo de no sentirnos nunca satisfechos con lo mínimo, sino de apuntar al máximo, para ser también nosotros testigos vivos de Jesús».
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de junio de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Procuraré poner por escrito mi respuesta ante la pregunta que el Señor me dirige hoy.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.





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