Menu


Emociones creativas
Entrevista a Pedro Luis Picazo Gómez


Por: Luis Javier Moxó Soto | Fuente: Catholic.net



Pedro Luis Picazo Gómez es profesor de Religión en Enseñanza Secundaria desde el año 1991 en institutos públicos de la Península Ibérica y en Canarias. Se ha preocupado siempre por aplicar nuevas técnicas, metodologías y recursos para conseguir la formación integral del alumnado. Es licenciado en Arte Dramático y en Ciencias Religiosas, máster en Coaching Educativo y Experto en Inteligencia emocional. Innovador por naturaleza, trabaja constantemente con alumnado y profesorado en el campo de la formación en inteligencia emocional y psicología positiva.

Con presencia en la web, y en Facebook, Twitter e Instagram, este “compi” tan activo ha escrito últimamente mucho y bien sobre las emociones, con la editorial PPC, nada más y nada menos que tres libros: “Emociones creativas. Reflexiones, prácticas y actividades para trabajar la educación emocional”, “Más emociones creativas. Profundización” y “Cuando las emociones se hacen creativas. Practicum”.

Pedro, algunos piensan que la creatividad es un proceso intelectual, que las emociones están ya catalogadas, y entre ellas no creen que esté la creatividad… ¿has tenido problemas de acogida en el desarrollo de tu trabajo con las emociones? ¿Cuáles han sido tus principales descubrimientos?

Cuando hace casi una década comenzaba a trabajar en el aula la educación emocional, muy pocos compañeros entendían la razón de incorporar las emociones en el ámbito escolar y mucho menos en Secundaria donde lo que prima es lo conceptual y procedimental, en alguna ocasión lo actitudinal (una idea muy de la LOGSE) Con planteamientos tales como “¿Y cómo se evalúan las emociones?” “Lo afectivo es cosa de familia”, etc. Mi apuesta fue clara y, aunque no lo tuve nada fácil, ser profesor de Religión facilitó mucho la tarea. Parece que en la clase de Religión puede entrar todo. La sorpresa vino cuando a los pocos meses de comenzar a trabajar sistemáticamente lo emocional con Bachillerato, no solo el clima de clase mejoró, sino que la motivación por el trabajo creció y por ende los resultados. Si alguien me conoce sabe que si algo me apasiona, si algo me hace mejor me lanzo a hacerlo y si funciona a compartirlo. Sin embargo, todavía queda mucho profesorado que no está por la labor de trabajar lo emocional en sus clases, no siempre es por un no querer, es también por un no saber, porque necesitamos mucha más formación sobre esta materia los que nos dedicamos a la educación. Es cierto que la formación no garantiza que funcione, porque es imprescindible que el docente crea en el valor de las emociones y tenga las capacidades de inteligencia emocional, porque es una experiencia que se trasmiten desde la propia vivencia y práctica.

En mi segundo manual “Más emociones creativas” dedico todo un bloque a la creatividad “La originalidad, la flexibilidad y la manera particular de conseguir algo son las principales cualidades del pensamiento creativo, las cuales nos ayudan a ser más equilibrados emocional y mentalmente” (Prácticas 20 “Más emociones creativas”) porque arriesgar desde lo que somos nos hace ser más creativos y felices.

Ahora, con tres manuales emocionales y muchas horas de estudio y, sobre todo, experiencia en el aula con mi alumnado, puedo asegurar que sin emoción no hay aprendizaje, o al menos, un aprendizaje para toda la vida. Integrar la inteligencia emocional en las clases dentro del propio currículo ha aportado frescura, interés, motivación, novedad y cambio en la forma de dar mis las clases y en la acogida de los temas por parte del alumnado. No se trata de hacer lo emocional algo trasversal, se trata de impregnar todos los temas con lo emocional y las competencias de inteligencia emocional que den respuesta a los para qué de la vida. “Pensar de manera positiva favorece que nuestras tareas cotidianas sean experiencias mejores; que lo extraordinario sea muy especial y los problemas y dificultades verdaderos retos que potencian nuestra creatividad y flexibilidad frente a la vida” (Prácticas 37 Emociones creativas)

¿Cómo fueron tus comienzos al trabajar con emociones creativas, y cuáles tus inspiradores o maestros, pasados y/o actuales? Es decir, ¿cuál ha sido tu fundamentación teórica para dicho trabajo?

En los casi 30 años que llevo como profesor de Religión siempre he intentado estar al día en todo lo que se refiere a innovación educativa, soy uno de esos docentes que no se conforma con lo que funciona, necesito que apasione, primero a mí y después a mi alumnado. En mi búsqueda comencé por lo pedagógico – metodológico, partiendo de los estudios de psicólogos y pedagogos, grandes especialistas como Jean Piaget (Neuchâtel, Suiza, 1896 - Ginebra, 1980) y su enfoque constructivista, sus procesos mentales para el desarrollo cognitivo y del desarrollo del aprendizaje que ya había estudiado en mis carreras y estudios a lo largo de mi vida como docente. Es en este recorrido en busca de nuevas teorías cuando me encuentro con la llamada educación afectivo sexual en un proyecto de trabajo en el centro (curso escolar 2002- 2003). Seré el que se encargará de llevar a cabo en el centro las actividades y la formación de todo el alumnado sobre la afectividad y sexualidad, lo curioso es que se le encomendara al profesor de Religión y hoy puedo asegurar que enfocar la educación sexual desde lo afectivo es mucho más eficaz que hacerlo desde lo biológico. El paso de lo afectivo a lo emocional fue de forma muy natural y sin apenas darme cuenta estaba trabajando educación emocional, eso sí, de manera muy intuitiva. “Las emociones forman parte de nuestro camino hacia el ser felices y para contagiar esa alegría a los demás” (Prácticas 24 “emociones creativas”)

Buscando y buscando recursos para trabajar lo emocional en el aula, que en eso tiempo no era fácil conseguir recursos, me encontré con José María Toro y su “educar con-corazón” (Maestro de Primaria, autor y formador) quien me animó a dar un paso más en mi formación emocional y, sobre todo, a llevarlo al aula. Y así fue como comencé a poner en práctica con el alumnado de Bachillerato técnicas que desde hacía unos años llevaba practicando personalmente y me estaban funcionando. Sin programación y de manera muy puntual ejecutaba algunas actividades de educación emocional muy sencillas: relajación, autoconocimiento, habilidades sociales, etc… y mi gran descubrimiento “El diario de sentimientos” (Actividad común en los tres manuales). Cuando le pregunto a mi alumnado qué pensaron en el momento de comenzar a practicar con ellos educación emocional me responden literalmente “el profe ha perdido la cabeza”. El curso siguiente lo incorporé en todos los niveles de Secundaria con nuevas herramientas y actividades de educación emocional que iba encontrando en mi formación y en internet.

Al comienzo de cada sesión, desde hace 6 cursos, durante unos 10 minutos hacemos algunas técnicas de relajación – concentración e inmediatamente después el diario de sentimientos con sus preguntas fijas y otras que se añaden en cada sesión y que tengan que ver con el tema que estamos dando o fechas concretas del año. Es, sin duda alguna, comenzar las clases desde otro modo. “Hay que dedicar un tiempo para comprender que tenemos la necesidad vital de parar, de detenernos en nuestra vida cotidiana para no perdernos en el camino, para ser conscientes del cómo estamos y de cómo nos sentimos” (Prácticas 6 “Más emociones creativas”). En 2010 en un curso de formación sobre inteligencias múltiples (Howard Gardner) con las religiosas del colegio Montserrat de Barcelona, descubro la posibilidad de trabajar en mis clases con las inteligencias y las competencias básicas que dan origen a la inteligencia emocional y poderlo aplicar de manera sistemática en el currículo de Religión con un proyecto trasversal que llamé “De la inteligencia emocional a la experiencia espiritual” fundamentado en el libro “Inteligencia emocional” de Daniel Goleman y otras publicaciones, sin olvidar las cientos de páginas WEB sobre educación emocional que me aportaron cantidad de recursos y herramientas para ir profundizando en el tema y aplicarlo en el aula con más seguridad y en las cinco capacidades que Goleman propone: autoconocimiento, gestión emocional, automotivación, empatía y habilidades sociales. “Sin inteligencia emocional el resto de inteligencias andarán cojas y sin fundamento” (Prácticas 1 “Más emociones creativas”).

Soy incapaz de no compartir mi propia experiencia personal y así lo hice en las redes sociales durante unos meses que hizo que muchos se interesasen por mi trabajo y me pidieran más información. En el verano de 2015, en un retiro espiritual en Taizé (Francia) me decido a crear un Blog donde de manera sistemática y ordenada pudiese compartir todo lo que estaba viviendo y trabajando, así será como nace “Emociones creativas” el 31 de agosto de 2015 y que durante casi dos años llegó a más de 111000 visitas y cerca de 100 entradas con otras tantas actividades que ya estaba aplicando en mi vida y en el aula. En Innovareli, el encuentro anual de profesorado de Religión a nivel nacional que se celebra en Madrid desde hace cuatro años, PPC Editorial se interesa por mi Blog y me sugiere la posibilidad de convertirlo en manuales de educación emocional. Tras unos meses de trabajo para darle forma al primer libro, nacerá “Emociones creativas” un máster en coaching educativo y varios cursos de educación emocional, psicología positiva y competencias emocionales hacen que la inteligencia emocional deje de ser trasversal en mis clases para impregnar todo el currículo con lo emocional. En esto años hemos ido integrando nuevas técnicas y herramientas: Coaching, mindfulness, etc. que siendo disciplinas y técnicas diferentes, ayudan a entender, conocer y aplicar de otra manera el autoconocimiento, la gestión emociona, la automotivación, etc, el mindfulness, por ejemplo, nos facilita ser conscientes de las propias emociones para poder gestionarlas.

Finalmente, necesitaba la formación específica para dedicarme a la educación emocional y decido realizar un post grado de experto en inteligencia emocional que afianza mi trabajo y dedicación. Hoy, no solo lo trabajo en clase, sino que imparto talleres y cursos para profesorado, formadores, educadores, catequistas, familias, etc… intentando motivar para que se incorpore lo emocional en el ámbito formativo y educativo siempre partiendo desde la propia vivencia y con las herramientas necesarias para ello. “Cuando por fin somos conscientes de que necesitamos un cambio y nos marcamos una meta que realmente queremos cumplir, es entonces, cuando podemos comenzar nuestro plan, marcar la ruta a seguir con el máximo de detalles” (Prácticas 26 “emociones creativas”)

¿Qué conexión tienen las reflexiones, prácticas y actividades que desarrollas con la docencia de la asignatura de Religión Católica?

“Emociones creativas” surgen en la clase de Religión y para la clase de Religión. La clase de Religión es la gran privilegiada para llevar al aula la educación emocional porque se lleva haciendo desde siempre aunque a veces no seamos conscientes de ello. El profesorado de Religión somos en muchísimas ocasiones verdaderos consejeros del alumnado, nuestra cercanía y sensibilidad ante lo que el alumnado vive y siente surge de manera natural gracias a los contenidos que se imparten que favorecen que el alumnado exprese lo que siente y lo haga de manera adecuada. Somos el profesorado de Religión quienes ayudamos y acompañamos al alumnado en momentos especiales e importantes en su vida.

La clase de Religión es diferente y tiene que serlo porque aporta al sistema educativo la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar comportamientos, formas de ver y entender el mundo y la vida desde el estudio de la propuesta cristiana. Aporta al alumnado la posibilidad de conocer sus emociones y las de los demás desde el currículo: respeto de la naturaleza, amar el silencio y la soledad como fuente de encuentro personal, con los demás y con Dios. La contemplación del arte, la creación, los hermanos, los acontecimientos, etc… desde la mirada de la fe. La materia de Religión ayuda a vivir generosamente y con sencillez ofreciendo lo mejor de nosotros mismos a ejemplo de los grandes personajes de la Biblia y de la Iglesia de todos los tiempos y de la actualidad. El encuentro con los demás desde la acogida fraterna, la práctica del perdón y el agradecimiento… ayudan, sin ninguna duda al alumnado a vivir su vida emocional con naturalidad y desde la inteligencia emocional para poder llegar a la competencia espiritual que responda a los para qué de la vida. La clase de Religión ayuda a despertar en el alumnado vivencias profundas que no siempre saben expresar, buscando espacios para el silencio, la reflexión, el encuentro con uno mismo, etc. Uno nace con unas capacidades, habilidades, virtudes y defectos que facilitan o entorpecen su labor como docentes, como profesorado de Religión, debemos trabajar conscientemente nuestro SER personas, docentes y cristianos, estar formados y preparados para dar la mejor versión de nosotros mismos y tener interiorizado todo un trabajo personal, también en inteligencia emocional, para poder llevarlo al aula con naturalidad y saber incorporar todo lo que somos y tenemos a lo específico de nuestra materia. Se trata de un trabajo interpersonal que nos tiene que llevar a transmitirlo al alumnado con la seguridad de lo aprendido – vivido en primera persona. Los estados emocionales y su correcta gestión en nuestras clases potencian el proceso de enseñanza – aprendizaje y, en nuestro caso concreto, las actitudes y valores propios de la materia de Religión.

¿Cuál es el objetivo y los destinatarios de tu guía sobre las emociones creativas?

La vida, y la vida emocional mucho más, es un camino que se hace caminando. Cada instante, cada experiencia, cada fracaso, cada logro son camino y este camino es nuestra vida. Cuanto más conscientes vivamos esos momentos, más felices seremos porque nos acercan a lo que realmente queremos ser; lo importante es caminar, si no es así, cambiemos” (Comienzo de “Más emociones creativas”).

Estos manuales son guías que nos pueden ayudar a redescubrirnos, sentir y mejorar, si lo consideramos necesario, aquello que en estos momentos necesitemos. Se trata de conectar el corazón con la mente. Todas las reflexiones, pensamientos y experiencias que se desarrollan son apenas unos bosquejos para potenciar y afianzar nuestras habilidades emocionales.

Se trata de descubrir y experimentar la gran importancia de la inteligencia emocional en la vida y en la labor educativa. No son libros de lectura, ni tratados de inteligencia emocional, son simplemente unas prácticas para mejorar nuestra vida parando, reflexionando, aplicando algunas técnicas y trabajando de forma muy sencilla actividades prácticas y siempre posibles que nos hagan conectar con nosotros y evaluar nuestro ser emocional en la vida y como educadores.

Cuando comencé a escribir “Emociones creativas” en mi pensamiento estaban mis compañeros docentes y mi alumnado con el que trabajaba y trabajo estas prácticas, pero conforme avanzaba  en el proyecto, se abrió a todo el mundo.

Como bien explico en redes sociales, “emociones creativas” es un proyecto y como tal tenemos que trabajarlo.

Con el primer manual “Emociones creativas” de manera muy sencilla, fresca, dinámica y práctica comenzamos a familiarizarnos con la manera de trabajar y vivenciar cada una de las propuestas que aparecen sin un orden concreto, de ahí que se pueda comenzar por cualquier bloque de prácticas o incluso solo con algunas actividades. Lo importante es generar un buen hábito de trabajo en distintas habilidades y capacidades de inteligencia emocional. El segundo manual “Más emociones creativas” se trata de continuar con el esquema de trabajo del primero pero en esta ocasión profundizando en lo importante de la inteligencia emocional con nuevas propuestas y herramientas de trabajo. Tanto en el primero como en su profundización lo realmente importante es vivirlo personalmente, creerse lo trabajado y practicar, practicar, practicar para una vez interiorizado llevarlo al ámbito de la vida que deseemos, en nuestro caso la clase de Religión, o cualquier otra materia, pero es igualmente eficaz en la familia, los grupos de trabajo, la catequesis, etc. finalmente, nace “Cuando las emociones se hacen creativas” como un prácticum para por medio de cuatro caminos en forma de proyectos de trabajo, aplicar todo lo interiorizado y practicado en los dos anteriores manuales en cualquier ámbito de nuestra vida: personal, educativa, familiar, laboral, catequética, etc…

Actualmente “Emociones creativas” está publicado en España, Colombia y Argentina.

Por último, Pedro Luis, nos gustaría que dijeras a nuestros lectores de catholic.net porqué son recomendables tus libros, y de qué forma, para, por ejemplo, específicamente, en las etapas de Infantil y Primaria: un docente, unos padres y unos niños. Y, ¿cómo pueden ayudarles más y mejor a vivir de forma más saludable?

A lo largo de esta entrevista he ido contestando y aclarando algunas de las cuestiones que se plantean en esta pregunta, aun así, no está de más el concretar. Sólo es posible trasmitir y enseñar aquello que se conoce y se ama, lo que se ha vivido y experimentado, en esto consiste el proyecto “emociones creativas” y por este mismo motivo el proceso para trabajarlo es comenzando por uno mismo y practicar, practicar, practicar.

Las personas que cuentan con alta inteligencia emocional tienen la capacidad de ajustar sus comportamientos y emociones a las situaciones, por su capacidad para reconocer sus propias emociones y las de los demás” (Prácticas 1 “Más emociones creativas”).

Cualquier persona que tenga inquietud por conocerse, valorarse, gestionar sus emociones, motivarse, relacionarse adecuadamente, etc. puede trabajar este proyecto, porque es por uno mismo por quién se empieza a trabajar la inteligencia emocional. Una vez que nos vemos con las capacidades y habilidades suficientes, podemos compartirlo con los demás, también en el aula, eso sí, con nuestras propias herramientas, cualidades y personalidad. Adaptar las prácticas y actividades de “emociones creativas” a nuestra realidad es la única manera de que funcione y tenga éxito. Por eso no importa el nivel educativo o el ámbito de la vida en el que apliquemos todo lo trabajado en este proyecto, lo realmente importante es hacerlo propio, adaptarlo a nuestro modo de ser y lanzarnos a compartirlo con los demás.

Notaremos en muy poco tiempo que mejora nuestra vida en todos los ámbitos y nuestras clases se convierten en un espacio idóneo para la reflexión, el encuentro, el perdón, la buena comunicación, etc. Con tan solo dedicar unos minutos a la relajación – concentración y diario de sentimientos en cada jornada veremos cómo cambia el clima de clase.

Estamos dando a nuestro alumnado la posibilidad de crecer desde su interior compartiendo su ser con los demás. Estamos trabajando desde la propia experiencia y vivencia porque no es algo teórico o aprendido y desde esta realidad dar los instrumentos y herramientas necesarias para adquirir las habilidades y capacidades emocionales a nuestro alumnado, a nuestra familia o comunidad.

Cuando somos conscientes de cómo sentimos y cómo nos afectan en la vida cotidiana las emociones, comenzando por las más básicas, podemos gestionarlas o pedir ayuda, si no somos capaces de hacerlo. Es una tarea para toda la vida” (Prácticas21 “Emociones creativas”).

La inteligencia emocional nos aporta cantidad de beneficios si nos lo tomamos en serio. No es solo una moda del momento, ni una corriente del pensamiento filosófico o psicológico, es una nueva forma de enfrentarnos a la vida desde nuestro propio ser. Virtudes y cualidades como la paciencia, el ser positivos y optimistas tan necesarias para nuestra vida personal y social crecen y se convierten en parte de nuestra forma de sentir, pensar y vivir, mejorando la capacidad de afrontar los problemas y las dificultades del día a día con muchísimo menos esfuerzo y más naturalidad. Una de las habilidades fundamentales de la inteligencia emocional es saber reconocer lo que sentimos, ponerle nombre y expresarlo de forma adecuada al momento y la circunstancia. Por eso tenemos que trabajar y adquirir la habilidad de observación en nuestra vida como algo primordial y enseñarlo a los demás. Reconocer y reconocerse es el primer y fundamental paso para ser emocionalmente inteligentes. Por último, la inteligencia emocional tiene una parte interpersonal, de relación con los otros, somos con otros.

Tener habilidades sociales es uno de los pilares de la inteligencia emocional. Somos sociales por naturaleza. Saber relacionarse, convivir, comunicarse, colaborar, trabajar, participar, etc. con otras personas, no es algo sencillo si no contamos con algunas destre- zas sociales básicas” (Prácticas 16 “Más emociones creativas”).

Concluyo diciendo que desde que trabajo y práctico la inteligencia emocional en mi vida soy mejor persona y los que tengo a mi alrededor lo notan. Soy mucho más paciente, generoso, alegre, cercano, comprensivo…mi vida personal, familiar, social, etc. ha mejorado muchísimo y también mi práctica docente. Me miro de manera diferente, valoro lo positivo y los avances, tengo propósitos de vida y respeto y amo a los demás tal y como son. ¿Te parecen pocos beneficios?

Animo a todos a ponerse en camino y buscar la mejor forma de llegar a ser la mejor versión de uno mismo y aportar al mundo ese granito de arena que nadie más podrá aportarlo. Por eso todas las prácticas de los tres manuales concluyen con un apartado que nos lleva a la inteligencia espiritual, porque es la que realmente nos garantiza la felicidad y la respuesta a los grandes interrogantes de la vida. Quiénes mejor que los profesores de Religión para trabajar esta dimensión fundamental de la persona.

La inteligencia espiritual no nos aísla de los demás, al contrario, nos conecta. Todo lo que decimos y hacemos adquiere un nuevo significado porque nos hace revisar y aclarar nuestras propias creencias y preguntarnos qué podemos aportar al mundo, a los demás desde los para qué de nuestro ser social porque tenemos como base la convivencia que busca el bien común de todos” (Proyecto cuatro “Cuando las emociones se hacen creativas”).

Muchísimas gracias por darme la oportunidad de poder compartir todo lo que sé y hago.





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!