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Paseando por el Cielo
Entrevista a María Vallejo-Nágera


Por: Luis Javier Moxó Soto | Fuente: Catholic.net



María Vallejo-Nágera, (Madrid 1.964). Licenciada en Pedagogía por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su trayectoria en el mundo de las letras tras ser publicada su primera novela, (“El patio de los silencios”, Editorial Styria), que quedó quinta entre las cuatrocientas novelas presentadas en el año 1999 al Premio Planeta. Desde el año 2000, María a petición de sus lectores, ha impartido numerosas conferencias sobre su experiencia de Fe en la vida pública y ha participado en varios programas de televisión, entrevistas y vídeos testimonio (recogidos en la web mariavallejonagera.net y canal en YouTube)

A esta autora ya le había entrevistado últimamente en otra ocasión. Recientemente ha publicado en Ediciones Palabra el título “Paseando por el Cielo. (Sorprendentes historias reales)”. A pesar de estar realmente agotada y necesitada de descanso, por su gran actividad respecto del libro en ocho meses de trabajo, en entrevistas (como las de EP, ReL, e Infocatólica), presentaciones y firmas en la Feria del Libro de Madrid, nos ha concedido la siguiente entrevista para es.catholic.net que le agradecemos de corazón, y encomendamos un gran fruto.

María, en su experiencia cristiana, ¿cómo está conectada su conversión con la Eucaristía?


En todo: fue en esa adoración eucarística que presencié en Medjugorje en el año 2000, cuando se me cayeron muchas escamas de los ojos... Desde entonces la Eucaristía para mí es lo más importante de mi vida. He intentado reflejare esto en el capítulo 14 de mi libro: en donde relato una anécdota al respecto que me sucedió en la selva de Kerala (sur de la India), años después de mi conversión.

¿Cuáles han sido los momentos más importantes en su vida donde ha descubierto concretamente la presencia real de Jesucristo sacramentado, como adoradora también?

En la Adoración Eucarística. Yo no soy vidente, ni físicamente capto nada frente a un Sagrario (ya me gustaría...) Pero sí le digo que mi alma se conmueve muchísimo orando delante de un Sagrario. Es un misterio muy grande para mí.

¿Cómo ve que le acompaña actualmente más a lo largo del día, quizá pidiéndoselo también a través de alguna oración o jaculatoria?

Se lo pido a todas horas. Es que realmente yo llevo a Cristo en mi corazón: mi fe es fuerte... Entonces es como si le hablara en mi intelecto todo el día. Mi alma está en conexión con Él porque comulgo a diario. Ese es el "truco". Lo llevo dentro por eso.

¿Cuáles han sido las mayores o mejores luces que ha podido hallar u obtener de la adoración eucarística?

Muchos entendimientos, muy variados, muy hermosos... Es como si orando frente a un Sagrario o frente a la Custodia, mi alma se despertara de un letargo absurdo. Eso es lo que me sucede: el orar frente al Sagrario, y estar convencida de que es Jesús vivo (como el que andaba por Galilea), lo que abre esa puerta de mi corazón y de mi alma. Realmente siento mucha paz cuando adoro.

¿Cómo está influyendo esto en sus estudios teológicos actuales?

Esto es la base de mis estudios: no me hubiera puesto a estudiar estos temas teológicos si no deseara desentrañar todo lo que siento en mi corazón orando.



¿Y cuáles son las tentaciones de sus momentos de adoración ante el Señor, quizá subrayar o dejarse llevar más lo extraordinario, fantástico y espectacular, más que atender a la sencillez, la cotidianeidad y dramaticidad de la vida?

Yo atiendo a todo: a lo extraordinario y a lo cotidiano. Lo cotidiano es muy fácil de pillar (la materia). Lo extraordinario y sobrenatural es muy difícil, pero también sucede. Haga la prueba. Solo hay que abrir el corazón a Dios y no encerrarse en un acérrimo racionalismo que puede nublar la sobrenaturalidad del momento.

¿Cómo contribuye usted a dar testimonio de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía?

Con mis trabajos literarios y algunas conferencias.

Imagino tiene una agenda muy apretada como para atender a tantas peticiones de grupos cristianos y parroquias que seguro quieren escucharla…

Lamentablemente mi tiempo está demasiado lleno, no paro... Estoy algo cansada y abrumada de trabajo: el post grado y tantas horas de estudio me llevan mucho tiempo y ahora sólo deseo dedicarme a eso: cuidar a mi familia, vivir en la mayor privacidad posible y aprender estudiando en la magnífica Universidad de Comillas. Quiero y admiro muchísimo a mis profesores, aunque no siempre estamos de acuerdo en nuestros puntos teológicos. Soy una privilegiada porque a mis 55 años, sigo en la Universidad estudiando lo que más me gusta: la Biblia.

¿Cómo se podría incentivar o extender más la adoración del Santísimo Sacramento?

Escribiendo más sobre ella.

El 31 de mayo se abrió la capilla de Adoración Eucarística Perpetua (AEP) número 57, en Alguazas, un pueblo a unos 15 km de Murcia, España (adoracionperpetua.info).  ¿Cómo pediría usted a sus amigos laicos, sacerdotes y obispos que propagasen más esta presencia permanente y eterna del Señor?

Pidiéndoles que no paren de hablar de ello, de los milagros inmensos que suceden durante la Adoración eucarística.



En cuanto a su opinión acerca de la importancia y relevancia de la presencia de Jesucristo sacramentado en nuestro mundo: ¿piensa que el hombre de hoy, en su mayor parte, percibe esa Presencia o le da la espalda, actúa y vive como si Dios no nos acompañara en nuestra historia?

Lamentablemente creo que el católico de a pie no conoce bien la verdadera presencia del Señor en la Eucaristía, y por tanto no va a orar frente al Sagrario. Yo no les culpo... Creo que en mi generación (tengo 55 años), no nos enseñaron bien de qué se trataba la Adoración Eucarística (o por lo menos a mí eso fue lo que me sucedió.) Mis amigos, en un 80%, tampoco lo sabían, aunque habían acudido a colegios religiosos. Yo puedo asegurar que la primera vez que vi, y me enteré de lo que era la Transubstanciación, fue en mi primera peregrinación a Medjugorje, donde un franciscano (padre Slavko Barbaric), había pedido a la parroquia dedicar dos horas de adoración al día. Aquello me fascinó... Sentí en mi corazón que algo "muy santo" estaba sucediendo cuando sacaron a Jesús Sacramentado en aquella Custodia. Eran miles y miles de jóvenes arrodillados los que estaban delante de mis ojos, adorando a "aquel trozo de pan consagrado". Algo en mi interior vibró... Desde ese momento no paré de preguntar a sacerdotes católicos todo lo referente a la Adoración Eucarística... Creí que yo era la única ignorante espiritual de mi grupo de amigos, de mi familia, etc... Pero con tristeza descubrí poco después que el 80% de aquellos con quienes compartí esa experiencia, no tenían ni idea de lo que era la Transubstanciación y me miraban perplejos...

¿Hay mucho sagrario abandonado aún? Y en ese caso, ¿a qué puede deberse ese alejamiento u olvido y qué debiéramos hacer para fomentar todo lo contrario?

Si, lo hay. Es muy triste, porque la razón es la DESINFORMACIÓN sobre la maravillosa sobrenaturalidad de esta realidad espiritual. Dios está en esa custodia, pero desde el Concilio Vaticano II no se ha explicado al laico este regalo del cielo con delicadeza. También (y digo esto con inmensa tristeza), que en estos años de estudio (he realizado estudios teológicos en la Universidad de Harvard hace 2 años, y ahora realizo un postgrado en Estudios bíblicos en la Universidad Pontificia de Comillas), he conocido a impresionantes profesores: todos ellos magníficos teólogos, muy preparados: tanto en Harvard como en Comillas; pero algunos, dado su racionalismo y su preparación con algunos profesores de Teología de los años 60/70 y 80, (como Rudolf Karl Bultmann), tienen el corazón lleno de Teología alejada de la sobrenaturalidad de la misma. Este hecho me ha entristecido mucho.

¿Qué hacer para fomentar la adoración y la Eucaristía?

Yo solo le puedo contestar esto: he escrito este libro (y 13 más antes que éste), intentando acercar al lector a los sacramentos católicos y a Jesús Eucarístico.

María, nos han gustado mucho su testimonio a través de las respuestas que nos ha dado a catholic.net. Le agradecemos muchísimo el tiempo que nos ha dedicado a pesar de estar tan agotada y con deseo de desconectar un poco. Por último queremos preguntarle a quién y por qué recomendaría usted su libro…

A los ateos, sobre todo: deben saber esta información y conocer lo que sucede ante un Sagrario. Es todo misterioso, sobrenatural y bellísimo. Es hablar con Dios. Aunque también se lo recomiendo a los creyentes... Realmente mis libros son escritos con mucho esfuerzo, mucho cariño, para todo el mundo. Fíjese: ahora estoy dando clase de Biblia a los presos de la cárcel (varones). Ellos me acogen con entusiasmo, cosa que me hace muy feliz.





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