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8 de junio de 2019

Un poema a Dios
Santo Evangelio según San Juan 21, 20-25. Sábado VII de Pascua


Por: H. José Romero, L.C. | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, ayúdame a estar contigo.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 21, 20-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: “Sígueme”. Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?”. Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¿qué va a pasar con éste?”. Jesús le respondió: “Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme”.

Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'.

Este es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Me permitiré ser un poco romántico hoy. Hace algunos años escribí a una persona especial este verso: «para expresar lo que siento por ti, el cielo debe ser mi lienzo y todo el océano debe ser mi tinta». Pero el amor es una cosa de dos y en el escrito también había este otro verso: «todo lo que he recibido de ti equivale a contar los granos de arena del Sahara, equivale a poseer todas las estrellas del universo». Cuando uno ama comprende que plasmar el amor hacia una persona es difícil, cuando uno se sabe amado no hay lenguaje que lo describa.

El Evangelio de san Juan termina diciendo que Jesús hizo muchas otras cosas y no serían suficiente todos los libros del mundo para contarlas. Dios hizo mucho por sus discípulos, milagros en muchas cosas que no se pueden describir todas. Jesús amó día y noche a sus discípulos; amó tanto que san Juan no pudo escribirlo todo. El infinito regalo, lo incontable en los libros, es que cada segundo Dios me ama, que Dios me está haciendo ahora el milagro del amor. Yo soy su discípulo ahora y Él camina a mi lado haciendo milagros en mi vida. ¡Voy a escribirlos, así sean infinitos! Contar las estrellas nunca es en vano, me recuerdan lo hermoso y vasto que es el universo; contar los pequeños regalos de Dios en mi vida me recuerda lo mucho que me ama y esto me ayuda a responderle.

«Recuerda. La memoria es importante, porque nos permite permanecer en el amor, recordar, es decir, llevar en el corazón, no olvidar que nos ama y que estamos llamados a amar. Sin embargo, esta facultad única, que el Señor nos ha dado, está hoy más bien debilitada. En el frenesí en el que estamos inmersos, son muchas personas y acontecimientos que parecen como si pasaran por nuestra vida sin dejar rastro. Se pasa página rápidamente, hambrientos de novedad, pero pobres de recuerdos. Así, eliminando los recuerdos y viviendo al instante, se corre el peligro de permanecer en lo superficial, en la moda del momento, sin ir al fondo, sin esa dimensión que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos. Entonces la vida exterior se fragmenta y la interior se vuelve inerte.»
(Homilía de S.S. Francisco, 18 de junio de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Escribiré cómo Dios me ha amado hoy.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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