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Sacerdote, Misionero de la Misericordia

La solución a un actualísimo impresionante gran reto
Ante el "mal universal", existe una respuesta. Cristo nos ha dado el sacramento del perdón, el cual, actualmente, resulta especialmente providencial


Por: Dr. José María Montiu de Nuix |



En el presente artículo abordaré una cosa muy importante, la respuesta a una nueva realidad, la cual representa un formidable y omnipresente reto para el hombre actual. Esto es, la respuesta al “mal universal”.

Internet permite extender un comunicado a todo el mundo. Tiene pues potencia para convertir un “comunicado” en un “comunicado universal”. Así pues, puede hacer que un “bien” devenga un “bien universal”. Así mismo, puede transformar un “mal” en un “mal universal”. Actualmente internet puede expresar cualquier contenido, verdadero o falso, moral o inmoral, sin descartar siquiera cosas pésimas y denigrantes como son la incitación al odio y al terrorismo, la pornografía, etc. Internet posibilita también proponer contenidos bajo una forma muy impactante, que puede actuar con especial fuerza y energía sobre el cerebro receptor. Obviamente, internet, en sí mismo, es un gran bien. Sin embargo, puede usarse bien o mal, para el bien o para el mal. De hecho, como confirman las estadísticas, los porcentajes de mal uso de internet son muy altos. De lo antedicho se siguen dos importantes consecuencias. Por una parte, en los últimos decenios nos encontramos con un fenómeno nuevo, muy digno de ser considerado, la presencia de un “mal universal”, que penetra todos los ámbitos. Por otra parte, un uso pésimo de internet permite recibir más mal en media hora que antes en todo un siglo. Por consiguiente, resulta muy urgente hacerse muy conscientes de la situación a fin de proteger a jóvenes, niños, etc., para procurar que éstos no se enfanguen.    

Identificar lúcidamente esta situación, la de la omnipresencia del mal, o “mal universal”, consiste en reconocer que se trata, ni más ni menos, que de la presencia del “pecado”. Esto es, lo que está enturbiando, contaminando y ensuciando las aguas del alma, el ser del espíritu, no es otra cosa que el “pecado”.

¿Cuál es la solución al “mal universal”? De lo antedicho se sigue que la solución al “mal universal” sólo puede ser la solución al problema del “pecado” propagado a nivel mundial. Pero, la solución al “mal universal”, al “pecado”, sólo puede encontrarse en Cristo. Pues, Cristo, Dios y hombre, el crucificado que resucitó, es el único Salvador, el único vencedor del pecado. Así pues, los recursos meramente humanos resultan impotentes. Cristo, la salvación, la victoria sobre el pecado, la aplica sacramentalmente. De ordinario perdona los pecados mortales de los fieles mediante el sacramento de la confesión.  

En suma, para los nuevos tiempos, de “mal universal”, es Cristo quién nos da la verdadera solución, la verdadera medicina. Ante el “mal universal” resulta capital el sacramento del perdón, verdadera medicina, muy providencial tabla de salvación, victoria de Cristo sobre el pecado. Este planteamiento y solución que, en substancia, corresponden a una ponencia que este año oí, en Roma, al importante cardenal de la Curia Romana, M. Piacenza, podrá hacer mucho bien a muchas personas.





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