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Vamos a mirar hacía adelante.
Tenemos la costumbre de mirar atrás, de pensar en lo que no hicimos, en lo que podríamos hacer si empezásemos de nuevo


Por: María Luisa Martínez Robles | Fuente: Catholic.net



Pronto llegaremos  a celebrar  el día más importante para los que seguimos a Jesús. El día de la Resurrección, ese día que vence a la muerte y que se consolida la promesa de la vida eterna. Si Él no hubiese resucitado, su muerte, su sacrificio habría sido en vano.  Afortunadamente Él cumple siempre lo que promete.

Tenemos la costumbre de mirar atrás, de pensar en lo que no hicimos, en lo que podríamos hacer si empezásemos de nuevo. Lamentarse no remedia nada, todavía estamos a tiempo de poner nuestro granito de arena para conseguir un mundo mejor. La sociedad, los dirigentes critican las ignominias  de  sus antepasados en vez de procurar no cometer los mismos o peores fallos en lo sucesivo. Nos lamentamos de las injusticias que  sufrimos  y no evitamos que otros sufran por nuestra culpa.

Miremos hacia adelante. Procuremos ser mejores que ayer y peores que mañana. De nada sirve lamentarse y volver al pasado. No somos los mismos, hemos evolucionado. El presente y el futuro nos espera. El pasado ya pasó.

He escrito para mis niños un cuento. Les gustan mis cuentos porque, según dicen, con ellos se divierten y aprenden. Es de un río que no quiere desembocar en el mar. Quiere ir tranquilo, con sus peces, sus piedras no quiere conocer nuevas especies, algas desconocidas y mezclarse con aguas saladas y enormes olas. Necesita  volver atrás. Al final se alegra de las nuevas experiencias y de no quedarse estancado. Les pregunto qué han aprendido y enseguida me contestan que debemos seguir adelante a pesar de las dificultades. ¡ Qué inteligentes son! ¡ Cómo aprendemos de ellos!

Por eso para mejorar: rezaremos a diario, comulgaremos con frecuencia, ayudaremos todo lo que podamos, sonreiremos siempre, contagiaremos nuestra alegría. San Francisco de Sales decía que se atrapan más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre.

En los momentos difíciles seguiremos y si caemos, nos volvemos a levantar. Perdonaremos aunque nos cueste, seremos comprensivos y tolerantes. La generosidad y la misericordia serán nuestras compañeras en este camino que hemos emprendido, nada fácil,  pero que nos llevará a ser felices para siempre.







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