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Sacerdote, Misionero de la Misericordia

El Papa Francisco y los cristianos perseguidos
Los mártires cristianos son personas que han dado la vida por amor, por amor a Dios y a los hombres


Por: Dr. José María Montiu de Nuix | Fuente: Catholic.net



La intención del Papa confiada para este mes de marzo al apostolado de la oración, dice así: recemos por las comunidades cristianas, en especial por aquellas que son perseguidas, para que sientan la cercanía de Cristo y para que sus derechos sean reconocidos. Intención que, como habitualmente, viene ilustrada en el vídeo del Papa.

Ser perseguido sólo por ser cristiano es algo que puede acarrear muchos sinsabores, grandes sufrimientos, e incluso el martirio. Realidad que actualmente están sufriendo tantos hermanos nuestros en la fe. Persecución que puede ser más visible o más disimulada, pero igualmente real.  

El Papa Francisco ha vuelto a afirmar que actualmente muchos cristianos mueren mártires. Esta aseveración del Santo Padre resulta muy importante. Al mismo tiempo, muchos medios de comunicación silencian la existencia de esta realidad martirial. Incluso algunas comunidades cristianas, poco informadas, son poco conscientes de la existencia, y de la relevancia, de este nuevo y grande caudal de sangre purpúrea. De aquí también la necesidad de seguir insistiendo, vigorosamente, en la existencia de los hechos martiriales actuales.   

Los mártires cristianos son personas que han dado la vida por amor, por amor a Dios y a los hombres. Son sembradores de bondad. Los que los asesinan lo hacen por odio a la fe cristiana. En el fondo los perseguidores de los mártires lo que aborrecen es la persona misma de Cristo, doctor de caridad, Dios y hombre, persona santísima que nos ha dado la doctrina más santa. Les estorba su Sagrado Corazón. Puede ilustrarse esto con lo siguiente que acaeció en la pasada década de los años treinta en España: la norma de los perseguidores al llegar a una iglesia era ante todo destruir el sagrario, la imagen de Cristo y el altar, que representa a Cristo.

La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo. Cuando un miembro sufre, los demás miembros deberán ser especialmente solidarios con él. En particular, deberá haber una especial caridad para con los que son perseguidos por ser cristianos. Pero, para que esta solidaridad sea efectiva, resulta muy importante, en primer lugar, que se sea muy consciente de esta realidad de persecución. Pues, ojos que no ven, corazón que no siente. Por razón de la caridad y de la inteligencia, parte esencial e importantísima de una buena visión de los tiempos actuales es la consciencia vibrante de la existencia de esta persecución. Realidad ésta que reclama ojos muy abiertos y corazón muy vibrante. Siendo la oración la principal ayuda que podemos prestar a los cristianos perseguidos. El Señor escucha al que le pide confiadamente.

¡Nos encontramos, pues, ante una gran intención por la que orar! ¡Se puede hacer mucho bien! Que sea el mismo Vicario de Cristo el que nos pide que este mes recemos por las comunidades perseguidas por su condición cristiana es algo que otorga un nuevo y fuerte impulso en orden a orar por los cristianos perseguidos.  





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