Menu


¡Mundo, esto te urge!
¿Por qué imitar tan radicalmente a Cristo? Porque ningún ser humano ha hecho tanto bien a la humanidad como Él.


Por: César Vega,L.C. | Fuente: Catholic.net



¡Mundo, esto te urge!

Qué pasión tan difundida por el fútbol hay en países como España, Italia, Brasil y México. Aunque uno mismo no sea un fanático, al menos conoce a más de alguno que sí se apasiona más por este deporte. Los juugadores son modelos del fútbol. Presentan aspectos que se pueden imitar. Los imitamos de hecho.

Sorprendentemente, de igual manera se puede entender mejor la vida consagrada en la Iglesia Católica. Así como hay quienes se inquietan por el fútbol, también muchos se inquietan ante la personalidad de Jesucristo.

El deporte internacional tiene pocas reglas que aprender e ídolos relativamente fáciles de imitar. Jesucristo, en cambio, tiene una personalidad con innumerables cualidades, todas ellas monumentales. ¿Quién podría imitar absolutamente todo lo que hizo? Eso sin tomar en cuenta los milagros o el mismo hecho de resucitar después de ser asesinado. Miremos solamente lo que hizo como un hombre común: “pasó la noche orando (Lc 6:12)”, “se puso a enseñar a orillas del mar (Mc 4:1)”, “regresó con sus padres a Nazareth y les obedecía (Lc 2:51)”, “y dijo: el que de ustedes esté sin pecado, que lance la primera piedra sobre ella (Jn 8:7)”, “he orado por ti (Lc 22:32)”...

En la Iglesia hay diversas congregaciones y movimientos eclesiales en los que un católico se puede consagrar. Cada cuál imita ciertos aspectos de Cristo. Por eso, no es que una congregación pueda ser mejor que otra, sino que todas juntas se complementan. Sin embargo, sí hay tres cosas en las que todas imitan de Jesucristo: en su pobreza, castidad y obediencia.
Pero, ¿Por qué imitar tan radicalmente a Cristo? Porque ningún ser humano ha hecho tanto bien a la humanidad como Él. Ningún hombre ha sido tan bien intencionado, tan eficaz, tan coherente, tan valiente, tan misericordioso, tan respetuoso, tan equilibrado… en suma, tan perfecto como Él. Imitar este estilo de vida en la propia vocación de cada uno -pues no todos están llamados a la vida consagrada- es la solución definitiva a problemas tan alarmantes y complejos como el de la paz en el Medio Oriente (viviendo el perdón), la miseria e intolerancia en África (amando a los demás como a uno mismo), la corrupción en Latinoamérica (siendo honestos y justos en la vida diaria), el materialismo en Europa y Norteamérica (no quitando a Dios del primer lugar), el comunismo ateo, etc.

¿Vale la pena meter un gol a lo Ronaldo? ¡Claro que sí! Pero una acción con la cuál sabemos que imitamos a Jesucristo… eso dura toda la vida. Por ello, sin negar el debido reconocimiento a los ídolos del deporte y de la fama en general, no son a ellos a quienes el mundo necesita urgentemente, sino a personas dignas de imitación porque ellas a su vez imitan a Jesucristo. Entonces, vale la pena consagrarse a Él.



 

 

 

 

 



* Síguenos en nuestras redes sociales y comparte con nosotros tu opinión:

Facebook

Twitter

* Para mayor información, visita nuestra comunidad de religiosas

* ¿Dudas, inquietudes?  Pregúntale a un experto

*  ¿Te gustó nuestro servicio?   Suscríbete a nuestro boletín mensual

* Comparte con nosotros tu opinión y participa en nuestros foros de discusión de Catholic.net

 





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!