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Vivamos una verdadera Noche de Paz
"Hoy ha nacido para ustedes un Salvador" (Lc 2,11)


Por: Mónica Muñoz Jiménez | Fuente: Catholic.net



“Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad”, decía un antiguo villancico, que recordaba la alegría de la festividad que estamos a punto de celebrar.  Porque, dice el Evangelio de San Lucas “Hoy ha nacido para ustedes un Salvador” (Lc 2,11), que debe ser el motivo de la fiesta y el centro de la vida del cristiano, pues sin Cristo no hay Navidad.

Aunado al ambiente festivo que priva en todos lados, es curioso observar que en esta época a todos se nos despierta el espíritu de la compasión y la solidaridad, o como dicen en la televisión, el espíritu de la Navidad, aquel que nos mueve el sentimiento y el deseo de compartir con los menos afortunados lo que tenemos, ya sea comida, ropa o dinero.

Pero también es la época en la que todos sentimos el deseo de gastar mucho, como si fuese imprescindible estrenar vestuario para hacer más especial la fecha.  Sin embargo, fuera de la parte material que actualmente implica festejar la Navidad, debemos destacar  lo más importante: vivir con la convicción de que el Nacimiento de Cristo no sólo fue un acontecimiento histórico que se ha quedado en el pasado, sino que significa el culmen de la promesa de salvación del Padre Dios para la humanidad entera, para lo cual se fue preparando desde el momento mismo en que comenzó la existencia de Adán y Eva, aquellos primeros seres humanos que no lograron pasar la prueba de fidelidad a Dios y que propició la venida de su Hijo para rescatar al hombre del pecado.  

Más aún: el Redentor del mundo tenía que sufrir hasta la muerte para pagar por todos nuestros pecados, para librarnos de la condenación eterna y darnos la oportunidad de alcanzar la gloria del cielo.   Pero, obviamente, no es algo que se nos dé por la fuerza, la voluntad, el entendimiento y la libertad deben actúan juntos en la persona que tiene fe.  Eso es lo que los cristianos recordamos esta noche de Navidad.  Por eso, vamos a Misa, arrullamos al Niño, lo recostamos en su pesebre y cenamos en familia, porque la alegría de la salvación es para siempre.  

De la misma manera, es el tiempo en que debemos vivir en paz y armonía, esforzándonos para que nuestros seres queridos se sientan amados por nosotros y sobre todo, esmerarnos en que estas actitudes no sean pasajeras sino que permanezcan entre nosotros en cada circunstancia de nuestra existencia.



Deseo que vivamos esta Navidad en familia, colmados de gozo y alegría y que hagamos todo lo posible para que las buenas acciones que cunden en esta temporada marquen la pauta para replicarlas todo el año.  Que Dios los bendiga y que tengan una feliz Navidad.

Excelente semana para todos.





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