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Acepta a Jesús como tu Salvador
Es el Principio Básico para nuestra Salvación


Por: Margarita Gonzalez | Fuente: Catholic.Net



Después vemos acerca de la Conversión, la necesidad de arrepentirnos y pedir perdón y en la medida que se pueda, reparar nuestras faltas y errores, para volver al Señor.  Se habló en renunciar a Satanás y sus obras y se terminó con la Liturgia Penitencial.

 

Primeramente se nos habló del Amor del  Padre que nos ama tanto, que nos da a Su  Unigénito para que le conozcamos y amemos.  Es el modo de dios de acercarse a nosotros para demostrarnos Su Amor y  Su Hacer en nuestro favor.

Y éste Unigénito, este Señor que acepta dejar el Cielo, la Paz, la Bienaventuranza, el Amor en perfección, que se vive allí, para venirnos a enseñar a Amar, como respuesta lógica a Su Amor por nosotros, necesita ser ahora Reconocido y aceptado como SEÑOR, que lo es, pero que nosotros no hemos sabido comprender ni valorar.

Ya no es solo dejar de hacer lo malo,  y hacer lo bueno, sino que, de entre lo bueno, tratar de descubrir lo que Él quiere. 



 

Él no quiere apartarnos de nuestra familia para hacer cosas religiosas, sino que en la decisión de vida que hayamos hecho, ver la realidad y presencia de Dios, en nuestro alrededor, y en nuestro interior.

Desarrollar facultades espirituales por medio del estudio en áreas que nos hablan del Amor de Dios y Su Verdad,  como lo es la Biblia, Vida de Santos, Relatos Eucarísticos y demás obras religiosas que nos hablen del verdadero Amor que nos tiene Dios.

La Fuerza del Espíritu nos ayuda a comprender y realizar lo que Dios espera de nosotros, hablándonos al interior y explicando lo que sea necesario para nuestra edificación y santificación.

 



El aceptar a Jesús como Señor es algo que va a modificar nuestras vidas y existencia a mejor, pues al ser Él  nuestro Señor, nos sentimos protegidos y amparados por Él pues es Un Señor que se preocupa y ocupa de los suyos, y eso queremos ser nosotros y nuestras familias, Miembros de la Familia de Dios, teniendo a Jesús por Nuestro Señor.

Y así vemos cómo en Hechos 2, 36; Lucas nos habla y nos dice: “Sepa con certeza toda la casa de Israel, que Dios ha constituido Señor y Mesías a este Jesús a quienes ustedes han crucificado”  Palabra de Dios  

También San Pablo, en la Carta a los Filipenses, 9-11; nos dice: “Dios lo exaltó y le otorgó en Nombre que está sobre todo Nombre, para que al nombre de Jesús, toda rodilla se doble y toda lengua confiese: “Jesús es el Señor,  para Gloria de Dios Padre”  Palabra de Dios 

 

Después de Su Resurrección y exaltación a la derecha del Padre, Jesús recibe el Nombre que está sobre todo Nombre, el Kyrios, el Señor, nombre dado únicamente a Yahvé.

 

La exaltación del Hijo de Dios, dada por Dios Padre a Jesús, es porque Él merece todo Honor y Gloria, al haber destruido la muerte que pesaba en nuestra alma, por desobediencia, indiferencia y por nuestras acciones encaminadas a destruirnos a nosotros mismos en primer lugar,  y en las salpicaduras de nuestro fango, ensuciar a los demás, y por fango, veamos: rencores, iras, desobligación de nuestras acciones, etc.  Todo lo que nos quita nuestra Perfección Original, y más todavía, nuestra Dignidad de Hijos de Dios.

 

Y así, en Efesios 1-10, vemos “El designio Amoroso del Padre de poner todo bajo una sola Cabeza, Cristo”  Palabra de Dios 

 

Ahora bien, Rey y  Señor no es un simple título;  significa Jefe,  Centro, Cabeza, Punto de Referencia y Convergencia, Principio y Fin, Alfa y Omega-

 

Y así, en el Encuentro con Jesús, habiendo experimentado el nuevo nacimiento, Jesús no solo es Salvador, sino MI SEÑOR.

Este “Mi Señor”, hagámoslo algo personal, pues es Nuestro Señor, de todos, pero ahora lo quero para mí solo, MI SEÑOR.

Si lo  hacemos Señor de cada uno, Jesús transformará nuestras vidas y espíritus, el de cada uno de nosotros.  Jesús lo puede hacer y lo hace.  Y todo mejorará en nuestro interior y exterior.

 

Y muchos de ustedes, si no es que todos, ya han aceptado a Jesús en sus vidas y lo conocen, pero, ¿es Jesús el Centro de sus Vidas?...

Debemos analizar cuál es el centro de interés de tu vida, el motivo fundamental de todas tus aspiraciones, empresas y acciones.  ¿Qué buscas?  ¿Qué te mueve?...

 

      Yo, en el centro del círculo, y la Cruz, Jesús afuera.

      Yo en el centro del círculo, y la  Cruz, Jesús  debajo de mí.

      Yo,  dentro del círculo, pero la Cruz, encima de mí.

 

                              

Hacer a Jesús Señor y Centro de nuestras vidas es la manera concreta de Amar a dios, sobre todas las cosas y vivir el Reinado del Espíritu Santo.

Solo el Espíritu Santo nos hace capaces de reconocer y proclamar a Jesús como Señor, y solo el Espíritu Santo hará que esto vaya siendo más real y efectivo en nuestras vidas.  

 

Para que Jesús sea más y  más el Señor de nuestra existencia, es necesario dar muerte al pecado,  y al egoismo todos los días y permitir que Él sea, de hecho, el Centro de todo.

Esto implica poner orden en la vida e ir saliendo de toda atadura, adicciones y dependencias, siendo sometidos y dependientes de nuestros apetitos y pasiones que nos hacen ver como bueno lo que no lo es.  Ver como permitido lo que nos degrada y ofende nuestra dignidad humana y Divina, todo lo que nos aparta de Dios.

 

Llevamos en nuestro interior un Tesoro de Verdad.  Perfumes Celestiales de Armonía y Fraternidad, de Paz y Bienaventuranza, de respeto y dignidad.  Todo esto para ayudarnos a vivir la vida con Templanza y Respeto a Dios y al prójimo, para ayudarle a caminar.

Somos Ángeles de Dios que vivimos en la tierra para derramar Bendición y Amor, alejados de las perturbaciones del maligno que nos quiere hacer zozobrar.

 

La dignidad de auténticos Hijos de Dios.  Dios lucha por nuestra Bienaventuranza y Felicidad.

Escojan ustedes quién es Su Señor.

Jesucristo es el mío y el de mi familia.

Cada quien hable de lo que hay en su corazón.

 





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