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Ser padres
Una profesión sin orientación vocacional.


Por: Luci?a Argoytia Guerra | Fuente: Catholic.net



¿Sabías que existe una profesión que requiere de un gran don de servicio, de una enorme responsabilidad, de amplios conocimientos y de una infinita vocación, pero que se elige sin haber recibido verdadera orientación para ello? Me refiero a la maravillosa profesión de ser padres.

En algún momento de nuestra vida- sea por elección o porque así es la vida de caprichosa-, nos convertimos en padres y con singular alegría asumimos nuestro rol sin saber si estamos o no preparados para ello.

Si nuestros hijos tuvieran la oportunidad de escoger el tipo de padres que les gustaría tener, seguramente muchos ya nos hubieran cambiado; pero, como afortunadamente nuestra Constitución aún no contempla que los niños tengan esta opción, hoy en día podemos seguir durmiendo tranquilos.

Imaginemos por un momento que la familia fuera una empresa y que requiriera personal altamente calificado para laborar en ella... ¿Crees que cubriríamos el perfil del puesto? Te invito a que lo descubramos juntos.

AVISO OPORTUNO:



Importante empresa de alto prestigio y soporte social, solicita PADRES DE FAMILIA para ocupar destacados puestos directivos dentro de su organización, con base en los siguientes REQUISITOS:

• Experiencia indispensable: Usted no puede convertirse en padre o madre sólo por el hecho de creer que: “echando a perder se aprende”.

• Habilidades: Se requieren personas pacientes, tolerantes, reflexivas, prudentes, responsables, amables, respetuosas, honestas, sinceras, honradas, persistentes, confiables, seguras de sí, comprensivas, justas, trabajadoras, limpias, ordenadas, disciplinadas, puntuales, organizadas, inteligentes, etc. etc.

• Conocimientos en: Medicina, Psicología, Pedagogía, Gastronomía, Higiene, Administración, Ecología, Contabilidad, Comunicación, Filosofía, Educación Física, Desarrollo Humano...

• Requisitos adicionales: Adivinar el pensamiento, saber todas las respuestas, nunca enfermarse, solucionar todos los problemas, ser superhéroes, tener imagen de autoridad, saber poner reglas y límites.



• Disponibilidad: Las 24 horas del día, los 365 días del año.

• Prestaciones: No existen prestaciones ni garantías. Los seguros de gastos médicos mayores (y menores) corren por su propia cuenta, ya que los hijos son suyos. En cuanto a seguro de vida, ni lo piense, sería muy desconsidero de su parte morirse cuando sus hijos le van a necesitar toda la vida; así que mejor cuídese. El derecho a jubilarse tampoco existe, ya que por fortuna podrá ejercer su profesión de padre por el resto de su vida.

• Ambiente de trabajo: Siempre tiene que hacer las cosas bien y de buenas, lo cual garantizará que la atmósfera de convivencia en su casa sea de lo más agradable.

NOTA: Antes de postularse para el puesto, favor de tomar en cuenta la categoría a la que por su edad usted pertenece:

• Categoría “Lobatos” Candidatos entre 12 y 18 años, favor de no presentarse, ya que al ser tan jóvenes parecerían y actuarían como los hermanos de sus hijos. Sólo estarían jugando a la casita, y los abuelos se convertirían en los verdaderos padres de los niños. Pero si quieren contribuir a darle sentido a la vida de los futuros abuelos, ya que ellos no tienen una vida propia y están ya viviendo de más, hagan caso omiso de nuestra recomendación y anímense a solicitar el puesto.

• Categoría “Novatos” Candidatos entre 19 y 25 años ni lo intenten. Todavía no terminan sus estudios, no han trabajado ni disfrutado de la vida, y para colmo, sus propios padres aún quieren que sigan viviendo con ellos hasta que decidan casarse. Recuerden que si aún no somos autosuficientes ¿Cómo podremos hacernos cargo de alguien más? Pero si son de los que creen que en donde comen dos, comen tres o más, entonces no presten atención a esta recomendación y solicitemos el puesto.

• Categoría “Ya merito” Candidatos entre 26 y 35 años. Ustedes tampoco son candidatos adecuados, ya que aún no tienen una posición económica consolidada. Se encuentran en el proceso de adaptarse a su nueva vida de casados y, para colmo, están reeducando a su pareja porque los suegros no supieron hacerlo bien. Por lo tanto, se preparan para no cometer los mismos errores que sus padres cometieron en ellos o con ustedes. No obstante, si quieren que sus suegros y padres aprendan lo que es hacer bien las cosas, tampoco hagan caso y anímense a solicitar el puesto.

• Categoría “Te estás pasando” Candidatos entre 36 y 45 años. Esta categoría no les es favorable, pues lo van a pensar dos veces para ser papás. ¡Ustedes viven el mejor momento de su carrera y sería muy desconsiderado por parte de sus futuros hijos, pedirles que trabajen menos y les dediquen más tiempo! El trabajo ocupa la mayor parte de su vida y su tiempo. Pero si son prominentes profesionistas y quieren contribuir a reducir el desempleo en el país, contraten una persona que se haga cargo de su descendencia, no hagan caso de nuestra recomendación y soliciten el puesto.

• Categoría “¡Qué optimista! Candidatos entre 46 y 55 años. Esta categoría tampoco es adecuada pues, aunque todavía no forman parte de las filas juveniles del INAPAM, sus hijos los agarrarían ya cansados y no podrían gozar de sus primeros achaques y nuevos cambios hormonales de manera satisfactoria. Sin embargo, si son de los que piensan que “más sabe el diablo por viejo”, hagan caso omiso y anímense a solicitar el puesto.

• Categoría “Viejos los cerros” Candidatos desde 56 años hasta que el cuerpo aguante. Desafortunadamente esta categoría tampoco cubre los requisitos, pues el círculo se cierra y al igual que en la categoría “Lobato” ustedes estarían jugando a la casita, parecerían los abuelos de sus hijos y sería muy difícil seguirles el ritmo y verlos crecer. Pero si piensan que “a falta de padres, padrinos”, no presten atención a nuestra recomendación y anímense a solicitar el puesto.

Los interesados pueden enviar solicitud y currículum vitae a su propio correo electrónico: mishijos@miresponsabilidad.com.mx

Como ven, tratar de cubrir el perfil de padres no es sencillo, así como tampoco lo es el elegir el momento adecuado para hacerlo. Siempre existirán variables que dificulten nuestra toma de decisiones en cuanto a estabilidad económica y emocional, edad, madurez, preparación profesional y personal, etc. por lo que, al no cubrir cabalmente con el perfil, posiblemente muchos no nos animarías a ser padres.

Se dice que la ignorancia justifica y el conocimiento responsabiliza; por ello, ahora que sabemos que esta profesión requiere mucho más que el simple deseo de ser padres, que va más allá de jugar a la casita, que no se reduce únicamente a ser padres biológicos, que no basta con tener buena voluntad, prestigio o recursos económicos, que implica un compromiso de por vida y una amplia preparación; conviene que reflexionemos sobre la necesidad de dejar de ser padres improvisados, para trabajar en volvernos padres preocupados y ocupados en realmente educar y hacer felices a nuestros hijos.

Aún no se escribe el libro sobre “Cómo ser buenos padres en 10 sencillas lecciones”, así que debemos descubrir que la respuesta para serlo se encuentra en cada uno de nosotros. El secreto radica en que seamos mejores personas.

Si nos centráramos sólo en el deseo de ser buenos padres, educaríamos sólo buenos hijos; pero si nos centramos en mejorar como personas, contribuiremos a hacer de nuestros hijos seres integrales, lo cual implicará ser mejores ciudadanos, estudiantes, profesionales, amigos, hermanos, esposos e hijos. En suma: Mejores hijos de Dios.

Nuestros hijos no necesitan padres perfectos, sino perfectibles. Por ello, la orientación vocacional que requerimos se encuentra en el amor, la voluntad, la libertad, la inteligencia, el conocimiento y la formación espiritual. Al trabajar para hacer de nuestros hijos mejores personas, nunca nos quedaremos sin chamba.

 

 





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