Menu



Homilia del 3 de Diciembre 2018

Vayamos con alegría al encuentro del Señor
El salmo parece resumir este deseo íntimo del hombre que quiere encontrarse con el Señor


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato | Fuente: Catholic.net



San Francisco Javier

Isaías 2, 1-5: “El Señor reúne a todos los pueblos en la paz”

Salmo 121: “Vayamos con alegría al encuentro del Señor”

San Mateo 8, 5-11: “Muchos vendrán de Oriente y Occidente al Reino de los cielos”

 



Desde las expresiones llenas de júbilo y esperanza de Isaías, hasta la concreción salvífica del evangelio de San Mateo, todo el ambiente de este día nos lanza a una nueva experiencia de encuentro con el Señor. El salmo parece resumir este deseo íntimo del hombre que quiere encontrarse con el Señor: “Vayamos con alegría al encuentro del Señor”.

Desde lo profundo de su ser el hombre anhela encontrarse con Dios. Quizás algunos modernos pensadores niegan este profundo deseo del hombre y lo disfrazan, pero nuevamente sienten ese deseo por la verdad, por la justicia o por el amor. Todas, expresiones de Dios, aunque abiertamente se digan ateos, o se reniegue de la religión. Está inscrito en nuestro interior este deseo de Dios y sólo su presencia puede saciarlo. Isaías nos invita a subir al monte del Señor para que Él nos instruya en sus caminos y podamos marchar por sus sendas. Así podremos encontrar la verdadera paz pues: “de las espadas forjarán arados, y de las lanzas, podaderas; ya no alzará la espada pueblo contra pueblo; ya no se adiestrarán para la guerra”.

Cuando se encuentra al Señor y se siguen sus caminos, no entran en el corazón las ambiciones y los deseos de poder que destrozan las naciones como lo hemos estado viendo estos días. Es mentira que tenemos a Dios si lo utilizamos para nuestros deseos de grandeza y lo ponemos como tapadera de nuestras ambiciones. El corazón que ha encontrado a Dios tiene una paz especial que lo que hace sentirse hermano y estar dispuesto a la paz y a la armonía con todos sus semejantes. Quien vive amargado, vacío, tiene que llenar su corazón con negras ambiciones, con deseos desordenados, con anhelos de grandeza que destruyen la hermandad.

Este primer día de Adviento busca despertar en nosotros el deseo de Dios, “¡Casa de Jacob, en marcha! Caminemos a la luz del Señor”. Su palabra nos traerá salvación y todos los pueblos vendrán buscando al Señor. ¿Cómo voy a encontrarme con Jesús en este tiempo de Adviento?

 







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!