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Esperanza nuestra.
Madre mía qué quién me mire te vea


Por: Maria Luisa Martinez Robles | Fuente: Catholic.Net



María, tú que eres nuestra esperanza, tú que conoces todas las virtudes, enséñanos a practicarlas.

Tuviste fe, esperanza y caridad. Nosotros dudamos, nos desesperamos y nuestro amor es frágil. Ayúdanos a ser fieles, confiados y misericordiosos.

No permitas que seamos presuntuosos, enséñanos que sin la ayuda de Dios no somos nada.

Nos miraremos en ti, testigo de esperanza, porque cuando tu Hijo era perseguido, sin motivo, tú confiabas. Cuando el ángel Gabriel te dijo que ibas a ser madre, dijiste “ hágase la voluntad de Dios” sin saber muy bien cuál era, la aceptaste sin dudar. Cuando murió tu Hijo único, no perdiste la esperanza en su Resurrección, porque había prometido que viviríamos para siempre, si creíamos en Él. No nos dejes caer en el desaliento.

Diremos  cómo Teresa González- Quevedo, "Madre mía qué quién me mire te vea”



Es imposible imitarte pero podemos aprender  a ser alegres, a aceptar el sufrimiento sin desfallecer, a confiar ante las dificultades y saber que Jesús está con nosotros. Algún día, como el buen ladrón, estaremos en el Paraíso, no por haberlo ganado, pues nos cuesta pedir perdón y arrepentirnos, será por la misericordia de Dios.

Confiamos plenamente que alcanzaremos la vida eterna. Nos esforzaremos para conseguirlo. Le trasmitiremos al mundo entero, con nuestras obras, con nuestra oración, que es posible.

Madre,  nadie mejor que tú sabe tener esperanza, ¿nos enseñas?

 









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