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¿Por qué hay gente que muere de hambre?
Desmontando el mito de la superpoblación creado por Malthus


Por: Javier Ordovàs | Fuente: Catholic.net



El hambre en el mundo no es por falta de alimentos sino por su desigual distribución.

El mito de la superpoblación ha sido uno de los argumentos más usados para justificar algunas de las prácticas más aberrantes cometidas por el ser humano como el aborto. Se puede resumir en la idea de que ‘para poder sobrevivir y no destruir el planeta, hay que reducir la población mundial’.

Así argumentan organismos como la ONU, que busca imponer el aborto en el mundo, o el Club de Roma, que propuso pagar 80.000 dólares a aquellas mujeres que con 50 años tuviesen uno o ningún hijo. Con ello lograrían su objetivo, reducir a los seres humanos.
Sin embargo la teoría de la superpoblación es un mito, y las razones que esgrimió su creador, Thomas Malthus, son erróneas. Eso es lo que constata el Population Research Institute con una serie de cuatro vídeos que ha publicado para desmitificar este mito.

En Inglaterra 1798, el pastor Thomas Malthus, descubrió que la producción de alimentos aumentaba aritméticamente y la población exponencialmente y llegó a la conclusión de que el mundo carecería de alimentos en 1890.

Pensó que la causa de ello eran las bajas tasas de mortalidad y recomendó exterminar a los pobres de la sociedad para evitar que los que tienen mueran de hambre.



No estamos superpoblados

Desde la época de las cavernas hasta nuestros días, la humanidad sigue existiendo gracias a que cada generación trae una nueva que va remplazándola. Para que cada generación reemplace a la anterior debe nacer una persona por cada persona viva. Cuando todo se mantiene igual se crea un balance demográfico perfecto. Como las mujeres son las únicas que pueden tener hijos para reemplazar a cada persona en la Tierra, cada mujer necesita tener dos hijos, uno que la reemplace a ella y otro que reemplace al hombre que no puede tener hijos.

La Tasa Global de Fecundidad es la cantidad promedio de hijos que cada mujer tiene en una determinada sociedad. Esta cifra nos indica si una sociedad está creciendo o decreciendo. En los países en desarrollo, la tasa de natalidad, tasa de reemplazo, es de 2,1 niños por mujer. Esto mantiene la población estable pero, suponiendo que todas las mujeres tengan hijos y que no haya guerras, o hambrunas, o enfermedades,…

Como no todas las mujeres desean tener hijos para mantener la población equilibrada, algunas mujeres deben tener más de 2,1 hijos para balancear la tasa de natalidad con respecto a las mujeres que sólo quieren tener uno o ningún hijo.

En el mundo real, los desastres suceden constantemente. Lamentablemente, no todos los niños alcanzan la edad adulta, especialmente en los países pobres. Todos estos eventos hacen que la tasa real de reemplazo llegue hasta 3,3 niños por mujer.



Mantener este balance es de gran importancia. Si la sociedad no se reemplaza a sí misma en cada generación, las cifras de seres humanos comienzan a caer de forma exponencial. Los problemas sociales y económicos aparecen cuando las personas mayores  que se jubilan, superan en número a los jóvenes que ingresan al trabajo. Lo que sabemos que actualmente está sucediendo en el mundo desarrollado.

Muchos países en todo el mundo están apenas reemplazándose mientras que una mayoría creciente tiene tasas de natalidad por debajo del reemplazo, tan bajas como 1,8 y hasta 1,2 niños por mujer. Algunas sociedades están en un verdadero peligro: la extinción.

Hay suficientes alimentos para todos

Según los defensores de la superpoblación, somos tantos en el planeta, que no hay posibilidad de que la producción de alimentos alcance para todos. Sin embargo, de acuerdo con la FAO y el Programa Mundial de Alimentos,  actualmente hay  suficiente comida en el planeta como para alimentar a todos.

No solamente eso, sino que cada vez tenemos más alimentos empleando menos tierra que antes. Es por ello que en EEUU y en Europa se permiten el lujo de pagar a algunos agricultores por no producir más alimentos sino, más bien, por devolver tierras a la naturaleza.  La tecnología moderna también nos permite producir en tierras  donde hubiera sido imposible hacerlo unos pocos años atrás.

Entonces ¿Por qué hay gente en   distintas partes del mudo que mueren  hambre? El Programa Mundial de Alimentos enumera las causas claves del hambre y la superpoblación no se encuentra en esta lista:

-          La guerra que destruye los cultivos y afecta a los esfuerzos de ayuda humanitaria.
-          La pobreza generalizada que impide a muchos comprar los alimentos que necesitan.
-          Un falta de infraestructura que implica que no haya una manera eficiente de transportar los alimentos a las zonas que lo requieren.

El  porcentaje de pobres ha disminuido a pesar de que la población ha crecido.

Según el Banco Mundial, pobreza es cuando las personas son privadas del bienestar como resultado de bajos ingresos y no son capaces de conseguir los bienes básicos que necesitan para vivir con dignidad.

¿Cómo hemos superado hasta ahora la pobreza? Nos mantuvimos multiplicándonos y formando comunidades en las que las personas no emplean su tiempo solamente en supervivencia y son capaces de hacer otras cosas como dividir tareas, compartir recursos y unir sus energías mentales parta que surjan soluciones creativas a sus problemas.
Estas comunidades se iniciaron con familias que se hicieron más extensas y crearon tribus y finalmente ciudades y naciones.

¿Y qué efecto ha tenido este crecimiento sobre la pobreza?  De hecho la historia muestra como nuestro número ha crecido y también nuestro estándar promedio de vida.
Los científicos han medido este estándar de vida en todo, desde el ingreso per cápita, hasta la cantidad promedio de calorías consumidas, incluso la talla promedio,… y todos estos promedios han ido aumentando. Lo que significa que, a pesar de que la pobreza persiste, el porcentaje de pobres ha disminuida a pesar de que la población ha crecido.

 La razón de esto es que los seres humanos no somos solamente consumidores, sino que somos también productores. Por esto, a lo largo de muchos siglos hemos aprendido por ejemplo a producir más alimento en menos tierra, encontrar mejores fuentes de energía y asegurarnos de que más gente tenga lo suficiente para comer y un techo para dormir.

En 2040 alcanzaremos el máximo de población y empezaremos a disminuir

La pobreza es un problema que no se soluciona eliminando gente. La pobreza ha sido siempre un problema, incluso cuando el planeta estaba poco habitado. Las personas son la única forma comprobada de salir de la pobreza.

Hemos alcanzado los 7 mil millones de habitantes, cifra record en la historia de la humanidad, y aumentamos en 1.000 millones cada 15 años.

En 1804 la población mundial alcanzó 1.000 millones.
En 1927 se duplicó esa cifra.
Sin embargo en 1960 esa cifra aumentó solamente la mitad y en 1975 solo creció un tercio, y luego un cuarto y, luego un quinto,…

En los 40 últimos años la Tasa Global de Fertilidad ha seguido disminuyendo. Según datos de la ONU la población mundial alcanzará un máximo dentro de 24 años, después comenzará a decrecer y, a finales del siglo, perderemos 1000 millones de personas cada 20 años. Es decir, dentro de 75 años estaremos de nuevo en los 7.000 millones actuales.

En este contexto vale la pena citar la Encíclica Laudato Si n. 50, del Papa Francisco:

“En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos atinan sólo a proponer una reducción de la natalidad. No faltan presiones internacionales a los países en desarrollo, condicionando ayudas económicas a ciertas políticas de « salud reproductiva ». Pero, « si bien es cierto que la desigual distribución de la población y de los recursos disponibles crean obstáculos al desarrollo y al uso sostenible del ambiente, debe reconocerse que el crecimiento demográfico es plenamente compatible con un desarrollo integral y solidario ». Culpar al aumento de la población y no al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas. Se pretende legitimar así el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo. Además, sabemos que se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen”

 





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