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¿Qué es realmente la libertad religiosa?
¿Qué es la libertad de credo y por qué es importante promover el diálogo entre religiones?


Por: Santiago Benavidez | Fuente: catholic-link



Hace poco leí una encuesta que se realizó en una de las consultoras más importantes de Estados Unidos, Pew Research Center, en ella se indicaba que en el año 2016 había disminuido la libertad religiosa en el mundo. Hay cada vez más leyes, políticas y acciones encabezadas por las autoridades de los países, que restringen las creencias y las prácticas religiosas, aumentando del 25% en 2015 al 28% en 2016.

En resumen, hoy el hombre es menos libre a la hora de profesar un credo tanto en lo privado como en lo público. Lo que nos lleva a hacernos una simple pregunta:

1. ¿Qué es realmente la libertad religiosa?

Podríamos abarcar muchos elementos, pero responderemos de una manera sencilla: «Consiste en que todos los hombres deben ser libres de cualquier imposición en materia religiosa, no pueden ser obligados a obrar contra su conciencia, ni impedirles que actúen conforme a ella en privado o en público».

La Libertad religiosa está realmente fundada en la dignidad misma del ser humano y ha de ser reconocido jurídicamente en cualquier sociedad del mundo, de forma que llegue a convertirse en un derecho civil.



Luego de la 2ª Guerra Mundial, en 1948, las Naciones Unidas firmaron la Declaración Universal de Derechos Humanos, donde en el artículo 18 se menciona lo siguiente:

«Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia».

Los países firmantes eran al inicio 48 (entre ellos Argentina, Perú, y varios países europeos), se autoexcluyeron y, por lo cual no adhirieron, los países que tenían un gobierno totalitario como la Unión Soviética.

2. Derechos humanos en materia de libertad religiosa

Hoy son 193 países los miembros de las Naciones Unidas, que se han comprometido a aplicar los derechos humanos en materia de libertad religiosa. En varios países todavía falta mucho por crecer en este ámbito, como por ejemplo: China, Irak, Irán y Siria, donde los cristianos son perseguidos y martirizados a causa de su fe en el ámbito privado y público.



Si bien no hay muertes a causa de la fe en America Latina (o tal vez no conocidas), existe un «martirio social», las personas que practican algún credo muchas veces son mal vistas o incluso son silenciadas en la esfera pública.

En otros lugares la religión es «tolerada», mientras sea en el ámbito privado de la persona y esta no afecte o interfiera con nadie, pero se prohíbe que se mencione a Dios en público, un ejemplo claro de la cómo se vulnera la libertad religiosa de los ciudadanos. Se quebrantan la libertad de conciencia, que es lo más sagrado que puede tener el hombre.

Por eso, el poder civil debe proteger y promover los derechos inviolables del hombre, como lo es la libertad religiosa, no le es lícito imponer a los ciudadanos por medio de la violencia, el temor u otros medios, el rechazo de cualquier religión. Si éste fuera el caso, existiría el riesgo de caer en una forma de pensamiento autoritario.

La libertad religiosa está de acuerdo enteramente con la fe cristiana, en efecto, Cristo, que es Maestro y Señor nuestro, manso y humilde de corazón, atrajo e invitó pacientemente a los discípulos. Realizó milagros para fortalecer la fe de sus oyentes, respetando siempre la conciencia y libertad del hombre. Dio testimonio de la Verdad, pero no la impuso a nadie.

3. Como miembros de la Iglesia Católica debemos dar testimonio de Cristo

En los últimos años, varios papas han transitado por este camino, Juan XXIII con la encíclica Pacen in Terris, Juan Pablo II con la jornada mundial de la paz, nos recuerda: «La libertad religiosa, condición para la pacífica convivencia entre todos los hombres».

Benedicto XVI, en su discurso al cuerpo diplomático en el año 2011 menciona: «La libertad religiosa sufre restricciones; todavía hoy se pretende a veces que la religión sea algo meramente personal y privado. Se considera la religión, como un factor sin importancia, y se busca por diversos medios impedir su influencia en la vida social».

El actual Pontificado del Papa Francisco con sus gestos y encuentro con los diferentes referentes de las religiones, abriendo puentes en el diálogo interreligioso. Recordemos que en el año 2016, en la Ciudad de Asís, se reunió con los líderes de otras religiones y para pedir juntos por la paz.

Es propio del cristiano el poder dialogar desde la verdad con las demás religiones, todos los hombres, dotados de razón y voluntad, están impulsados a buscarla. Es importante que el hombre pueda adherirse a esa verdad y vivir según las exigencias que esta implica.

La verdad debe fomentarse de un modo adecuado, promoviendo el diálogo, el respeto y la caridad, no se le puede forzar a una persona a obrar contra su voluntad en materia religiosa.

La Iglesia católica no rechaza de lo que en las otras religiones hay de verdadero y santo, por eso, exhorta a todos los cristianos a actuar con prudencia y caridad, y a colaborar con otras religiones, dando testimonio de fe y de vida cristiana.

 





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