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¿Quién es mi prójimo?
Respondamos en nuestro corazón


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato | Fuente: Catholic.net



Gálatas 1, 6-12: “No he recibido ni aprendido de hombre alguno el Evangelio, sino por revelación de Jesucristo”

Salmo 110: “Alabemos al Señor de todo corazón”

San Lucas 10, 25-37: “¿Quién es mi prójimo?

 

“¿Quién es mi prójimo?”, resuena la pregunta hoy día, queriendo escabullirnos de las graves obligaciones que tenemos frente a los hermanos. Seguramente los ladrones que apalearon y robaron a aquel caminante, no pensaron nunca que era su prójimo, sino solamente miraron sus ganancias y descargaron el odio que albergaban en su corazón.



No pensaron que era su prójimo. Y resuena con cercanía la respuesta cortante de Caín cuando Dios le preguntaba dónde estaba su hermano: “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”. Negar al hermano, negar al prójimo, no querer reconocer al otro, es la primera de las justificaciones que tenemos para dejarlo tirado en el camino, buscando nuestras ambiciones. “¿Quién es mi prójimo?”, seguramente eso mismo diría  el levita que conocía al dedillo todos los escondrijos del derecho, pero no era capaz de mirar el dolor y las heridas del hermano.

Hoy también nos escondemos en argumentos y leyes para no atender al hermano.  “¿Quién es mi prójimo?”, se quedaría pensando el sacerdote mientras se preparaba a ofrecer los sacrificios en el templo, olvidando a los profetas que dicen claramente: el sacrificio que yo quiero es que mires a tu hermano en necesidad, que no cometas injusticia, que tengas un corazón atento a su dolor.

“¿Quién es mi prójimo?”, sólo el samaritano se atreve a responder esta pregunta en su corazón. Él sabe mucho del dolor del desprecio porque lo han condenado y dejado fuera de la salvación, él ha sido acusado de impuro y gentil, él ha sufrido la discriminación por eso puede entender que aquel herido y robado es su hermano. Por eso lo sana, lo carga y lo lleva a un lugar seguro, porque lo ha percibido como su hermano. “¿Quién es mi prójimo?”, no sé si el posadero se hiciera esta pregunta, o si solamente se haría la pregunta de cuánto ganaría con este nuevo huésped que puede permanecer algunos días. ¿Qué captaría el doctor de la ley al escuchar esta narración? Creo que Jesús hoy nos dice a nosotros también: “Anda y haz lo mismo que el samaritano”. Es decir descubre en los demás quién es tu prójimo, quién es tu hermano.





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