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Homilia del 4 de Octubre 2018

Su deseo de paz se cumplirá
Que el Señor te conceda ser instrumento de paz.


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato | Fuente: Catholic.net



San Francisco de Asís

Job 19, 21-27: “Yo sé que mi redentor vive”

Salmo 26: “No me abandones, Dios mío”

San Lucas 10, 1-12: “Su deseo de paz se cumplirá”

 



Pocos santos tan actuales como San Francisco. Sobre todo ahora que se ha puesto de moda, gracias a Dios, el cuidado de la naturaleza y una conciencia ecológica más fuerte. No es raro escuchar los himnos de Francisco alabando al Señor por el hermano sol, la hermana luna, la hermana agua… pero mientras decimos estas palabras tan bellas, seguimos con nuestra actitud destructora y no cuidamos la naturaleza.

Pero no solamente por esta actitud resulta atractivo Francisco, sino porque vivió con radicalidad el evangelio y lo llevó a los  extremos. Hizo realidad un pasaje evangélico que dio sentido a su vida: “Pónganse en camino. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias. Y digan: ‘Que la paz reine en esta casa’”.

Francisco vivió en una sociedad diferente a la nuestra en cuanto a época y costumbres, pero muy cercana en cuanto a conceptos de guerras, ambiciones y deseos de grandeza. Y Francisco dejo todo y quiso vivir radicalmente, solamente el Evangelio en toda su pureza. Quizás en estos días lo que más quisiéramos sería la paz, pero no sabemos construirla.

En estos momentos hay abiertas muchas zonas de conflicto y en muchos sitios corren ríos de sangre, sin que parezca importarnos mucho. ¿Y que decir de la ola de terrorismos y asesinatos, de las mujeres explotadas, las niñas violadas o vendidas en la trata, la matanza interminable de inocentes en todos los lugares del mundo?

Hoy, como en tiempos de San Francisco, se necesitan hombres que se tomen en serio el Evangelio y se dediquen a construir la paz. Que sean sembradores de paz pero no con las metralletas en la mano, sino con el amor y la comprensión. Hay demasiado pesimismo en cuanto a la posibilidad de una verdadera paz, pero el discípulo de Jesús siempre tendrá fe en el evangelio y se dedicará a llevar luz donde haya oscuridad, a llevar perdón donde haya odio, a sembrar paz donde hay guerra.



Nuestra oración a San Francisco y el reto que nos deja de ser constructores de paz queda en nuestro corazón.

 





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