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Chateando con Dios
Gracias por Darme otro Amanecer.


Por: Javier Ordovàs | Fuente: Catholic.Net



Buenos días, otra vez sonó esta alarma despertador que no me gusta nada escuchar. Gracias por darme otro amanecer. Luego te digo más, ahora mi mente no sirve para nada.

Ya sabes que me gusta tomarme este primer café del día solamente contigo que eres el único que sabes que no estoy enfadado sino simplemente dormido y necesito que la sangre riegue bien el cerebro.

Ya he despertado a mi mujer y a los niños que se preparan para el desayuno y el colegio. Mira, no sé cómo va a salir el día que me has regalado pero quiero hacerlo bien y solamente lo puedo conseguir si tú me ayudas.

Quédate cerca de mí todo el día o, por lo menos, dale órdenes muy claras a mi Ángel de la guarda, que para eso lo has creado.

Está bien, no me dejaré llevar por el malhumor por culpa del tráfico y los tapones. Voy a tararear una canción para que mis hijos me vean contento y, además se reirán por lo mal que canto.



He llegado un poquito retrasado a la oficina, procura que no me cruce con el jefe.

Entra la primera llamada de un cliente, seguramente descontento porque no suele llamar. Te dedico esta llamada y las demás gestiones porque ya sabes que tengo que concentrarme en hacer las cosas bien y no puedo distraerme mucho en conversaciones contigo al margen. Además, en la Misa lo he ofrecido el trabajo junto al pan y el vino; espero que todo esto sirva para mucho más que el sueldo que gano.

A ver si consigues tu calmarle a mi mujer que se ha enfadado porque no podré recogerla en su trabajo para comer juntos.

Ok, tienes razón, le he respondido de muy mala manera a ese colega pero, la verdad es que es muy inoportuno con sus comentarios. Luego le pediré disculpas, si soy capaz.

Sí, es verdad, no tenía que mirar a esa cliente de esa manera y tener un corazón más recto pero, la verdad es que sería más fácil si no fuera vestida tan llamativa. Algo de razón tengo ¿no?



Y este pesado dolorcito de cabeza que me ha entrado también te lo ofrezco, en cuanto pueda me tomo una pastilla.

No estoy muy contento de cómo ha ido hoy el trabajo pero haz que no se me note al llegar a casa y que los diez primeros minutos de mi llegada sean pacíficos, por mi parte y por la de ellos.

Y para las tareas de los niños pon en marcha al Ángel de la guarda que tiene perfecta la memoria para acordarse de cosas que yo olvidé hace  muchos años.

Ok, no veré el partido en la TV, les dejaré su programa. Espero encontrarlo en la red.

Gracias, gracias, por este día normal, uno más…pero vete diciéndome cómo resuelvo los pagos del mes que viene, que se ha juntado todo, porque con mis previsiones, no vamos a llegar.

Gracias de nuevo, mi mujer está tranquila, lo niños también. Enséñame a mostrarles mi cariño. Buenas nuches.



 





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