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Comentario al texto Biblico de Eclesiástico 24

Puntos de encuentro entre Eclesiástico y Jesús
La Sabiduría tiene un atributo divino


Por: Tais Gea | Fuente: Catholic.net



El libro del Eclesiástico esta escrito en griego y se considera aproximadamente del II siglo a.c. Es un texto cercano a la época de la vida de Jesús. Incluso se han encontrado algunos fragmentos en las cuevas de Qumran. Esto quiere decir que en la época de Jesús este texto era conocido.

 

El capítulo 24 es un elogio a la sabiduría en el que la sabiduría habla de sí misma. Al leer el texto salta a la vista una serie de posibles conexiones entre la descripción de la sabiduría y la persona, vida y mensaje de Jesús. Se debe estudiar a profundidad estas posibles relaciones. Sin embargo, en este comentario se buscarán individuar para realizar, más adelante, un estudio de cada uno para fundamentar su relación. La conclusión a la que se quiere llegar con esta investigación es descubrir, en el texto revelado veterotestamentario, algunos rasgos del Maestro con el fin de identificar a Jesús con la Sabiduría.

Leyendo el capítulo 24 se puede observar que en los primeros 4 versículos se habla de la relación de la sabiduría con gestos que solo se dan a Dios o que prioritariamente se realizan solo para Él. Por ejemplo: alabar, glorificar, ensalzar, admirar, bendecir… Con esto, el autor le está dando a la sabiduría un cierto atributo divino.

A demás del aspecto de la divinidad se encuentran varias frases que pueden iluminar la vida de Cristo. Lo primero es que la sabiduría en la asamblea del Altísimo abre su boca (v.2). En el evangelio de Lucas se presenta a Jesús que, en medio de la asamblea «abre su boca», es decir, lee y comenta el texto del profeta Isaías (cf Lc 4, 16-21). Lo segundo es que la sabiduría esta sentado en un trono que es una columna de nubes. Desde los inicios del cristianismo se consideró que Jesús ascendió al cielo (cf Mc 16, 19) y sentado en el trono de Dios reina (cf Ap 7, 15). La visión de Esteban, recogida en el libro de los Hechos de los Apóstoles, confirma este modo de concebir a Cristo. No explicita que está sentado en un trono pero ve: «los cielos abiertos y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios» (Hch 7, 56).



Otra posible relación entre la descripción de la sabiduría y al vida de Cristo se encuentra en el v. 9 que dice que la sabiduría domina sobre las olas del mar. Esto esta recogido en los sinópticos como uno de los milagros de Jesús considerado tradicionalmente como la tempestad calmada (Mc 4, 35-41; Mt 8, 18.23-27; Lc 8, 22-25).

Son especialmente significativas las conexiones entre el cap. 24 y el prólogo de San Juan. En los vv 11-14 se considera que la sabiduría busca una heredad, Dios le hace plantar su tienda en Jacob y toma como herencia Israel. Se menciona que «antes de los siglos, en el principio, él la creó» (v.14). Con algunos matices se puede considerar una relación con el prólogo de Juan sobre todo con las siguientes frases: «en el principio existía la Palabra… ella estaba en el principio junto a Dios… y puso su morada entre nosotros» Jn 1, 1-14.

Otro elemento que remite a la vida de Jesús es que se menciona en el elogio del capítulo 24 que Dios hace descansar a la sabiduría en la ciudad amada y que su poder reside en Jerusalén (v.15). Esto hace pensar en la muerte de Jesús quien, en Jerusalén, descansa y ahí reside su poder por la resurrección. Finalmente se considera que la sabiduría penetra hasta las partes inferiores de la tierra, observa a los que duermen e ilumina a cuantos esperan en el Señor (v.45). Esto puede remitir al descendimiento a los infiernos de Jesús después de su muerte (cf 1Pe 3, 19).

En el elogio a la sabiduría no solo se encuentran relaciones con hechos de la vida de Jesús sino que también algunos dichos. Simplemente se mencionarán. El primero texto a analizar dice: «Yo, como vid, retoñé con gracia» (v.23). Jesús dice: «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto» Jn 15, 5. En el v. 25 la sabiduría dice de sí misma que en ella está toda la gracia del camino y de la verdad. Jesús también menciona que él es: «el camino, la verdad y la vida» Jn 14, 6. El v. 26 utiliza una frase que remite a un dicho de Jesús: «Vengan a mí los que me desean…». Jesús, en el texto de Mateo, dice: «Vengan a mi todos los que están fatigados y sobrecargados» Mt 11, 28. Finalmente la sabiduría dice que los que coman de ella aún tendrán hambre y los que beben de ella aún sentirán más sed. Los que la esclarecen tendrán vida eterna (vv 29-31). Estos elementos: comida, bebida, tener o no tener hambre-sed, y la posesión de la vida eterna están presentes también en Juan tanto en el texto de la multiplicación de los panes (cf Jn 6, 35) como en el encuentro con la samaritana (cf Jn 4, 14).

Los elementos enlistados tanto de la vida como de los dichos de Jesús son un punto de partida para hacer una reflexión sobre la posible relación entre la sabiduría y Cristo. Se requiere un análisis ulterior para demostrar una relación lingüística o temática y así fundamentar la hipótesis.



 





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