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Comentario al texto Biblico de Génesis 4, 17 – 5, 5 | Lectio cursiva

La visión de la ciudad según Gn 4 - 5
Caín y el inicio de la civilización


Por: Tais Gea | Fuente: Catholic.net



Después del relato del asesinato de Abel, el Génesis presenta la genealogía de Caín. Caín se une a su mujer y concibió y dio a luz a Henoc. Caín construye  una ciudad  y le pone el nombre de su hijo (v.17). Esta indicación muestra el inicio de una civilización. El pueblo seminómada empieza a construir ciudades.

Aquel que construye la ciudad es el mismo que unos versículos antes en el relato había matado a su hermano. ¿Puede tener una relación el mal comportamiento de Caín y la construcción de una ciudad dando origen así a ciudades consideradas negativas? Recorriendo algunos textos del AT se puede observar que no siempre el concepto de ciudad es negativo. Hay algunas ciudades consideradas como centro de mal. Por ejemplo, Ninive, vista por el profeta Nahúm como una ciudad sanguinaria y traidora (cf Nah 3, 1). O Babilonia condenada por Ezequiel también como ciudad sanguinaria e idólatra (Ez 24, 6.9).

Ahora bien, se observa en el corpus del AT, también un concepto positivo de la ciudad. Por un lado comparándola con el desierto. El salmo 107 indica que el pueblo erraba en el desierto pero Yahvé los condujo por caminos rectos hasta llegar a una ciudad habitada. El desierto es presentado como realidad negativa y la ciudad no. También las ciudades fortificadas son imagen de protección (cf Sal 127, 1). Y en concreto la ciudad por excelencia, que es vista de modo eminentemente positivo, es Jerusalén (cf Sal 87, 3; Is 52, 1; 60, 14; Zac 8, 3).

Sin embargo, cuando se habla de la construcción de una ciudad utilizando el verbo coincide que se refiere a ciudades en sentido negativo. En el primer texto que se encuentra es en la construcción de la torre de Babel. Gn 11, 4 expresa que se dijeron: «Vamos a construir  una ciudad y una torre». Esta ciudad no es considerada como una ciudad santa sino al contrario sede del mal y del pecado. Más adelante, en la conquista de la tierra después del éxodo, Josué indica que será maldito el que reconstruya  Jericó (cf Jos 6, 26) y esto se comprueba con la reconstrucción por parte de Jilel y la muerte de su primogénito y su benjamín (cf 1Re 16, 34). En la historia de los reyes, uno de los reyes de Israel considerado como infiel al Señor es Omrí. Él, un mal rey, es el constructor de una ciudad en la montaña de Samaria. Y finalmente el profeta Habacuc profiere una amenaza contra la ciudad que se construye con sangre (cf Hab 2, 12). Esto recuerda el asesinato de Abel y después la construcción de la ciudad.

A pesar de estas alusiones a constructores considerados malos y por consiguiente de ciudades negativas, también se presenta una esperanza. Refiriéndose a la Ciudad Santa, el profeta Isaías, indica que el Señor reconstruirá  la ciudad (cf Is 45, 13). Él es el buen constructor que construye una ciudad santa, en contraposición con Caín el mal constructor que construye una ciudad de maldad y de pecado.



 

 





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