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Dichoso el pueblo escogido por Dios
Hoy sus discípulos debemos retomar el anuncio de la Buena Nueva


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato | Fuente: Catholic.net



 I Corintios 3, 1-9: “Nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes, campo de Dios y construcción de Dios”

Salmo 32: “Dichoso el pueblo escogido por Dios”

San Lucas 4, 38-44: “También a los otros pueblos tengo que anunciarles el Reino de Dios, pues para eso he venido”

 

Jesús empieza a manifestarse cercano a las multitudes y las multitudes lo escuchan, lo buscan y se sorprenden de su poder y su autoridad. Jesús sana a los enfermos, expulsa a los demonios, hace oración, enseña y no se limita al círculo que le imponen ni sus familiares ni las costumbres de su pueblo.



Todas sus acciones llevan la finalidad de proclamar la Buena Nueva, el Evangelio, que es el anuncio gozoso para todos los hombres de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Y su presencia genera una forma diferente de entender la vida, de relacionarse, de enfrentar la enfermedad, la injusticia y el dolor.

Al anunciar el Reino de Dios, Jesús no viene simplemente a decirnos que tendremos que vivir en justicia, que debe reinar la paz, que debemos salvaguardar la creación, Jesús anuncia sobre todo a Dios su Padre, a un Dios vivo que actúa en el mundo y en la historia, y que ahora está actuando. Las formas concretas de anunciarlo son la curación, aun de los más cercanos como la suegra de Pedro, la sanación de todos los enfermos que le llevan, la respuesta a todas las solicitudes de las personas, su oración y un impulso irresistible de anunciar este Reino de Dios a todos los pueblos.

Hoy sus discípulos debemos retomar este anuncio y también nosotros debemos hacer presente en medio de nosotros a nuestro Padre Dios que vive y camina con nosotros.

La construcción del Reino es hacer presente a nuestro Padre y dar posibilidad de vivir con la dignidad de hijos a todos los hombres. La cercanía del Reino y la proclamación que hace del Reino, nos dejan entrever que Él mismo hace presente el Reino porque a través de su presencia y de su actividad, Dios ha entrado en la historia de la humanidad de una forma completamente nueva.

Acerquémonos a Jesús, contemplémoslo en toda su actividad y dejémonos cuestionar cómo estamos nosotros viviendo este Reino, cuáles son nuestras prioridades, qué actividad nos lleva a hacer viva en medio de nosotros esta presencia actuante de Dios.



 





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