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La Rutina
En la Rutina debemos tener un momento de oración, dar gracias a Dios por el día que nos da.


Por: María Luisa Martínez Robles | Fuente: Catholic.Net



Han pasado las vacaciones. De nuevo al trabajo, a los estudios y a la rutina. Es difícil emprender un nuevo curso lleno de obligaciones y de horarios.

Los cambios los podemos introducir nosotros con nuestra actitud. Dice el refrán “ Nada es verdad ni mentira, depende del color del cristal con que se mira”

Si vuelves  al trabajo pensando que tienes una actividad que te proporciona estabilidad económica, es  bueno.

Si después de un viaje agradable vuelves a casa ,  al lugar donde te encuentras cómodo, con tus objetos personales, es bueno.

Si necesitas comprar, cocinar, limpiar etc es porque estás bien, a muchos  se lo dan todo hecho pero en el hospital.



Si tus hijos te dan trabajo, son  activos y te necesitan, es señal de que no  estás solo.

La rutina como hábito o actividad que se realiza para organizarse, para ser ordenado y no olvidar nuestras obligaciones diarias es muy  necesaria. No confundir con la desgana, la falta de ilusión y deseo de mejorar.

Esto vale para todas las edades, jubilados, jóvenes, padres de familia y niños.

A las personas mayores, también nos corresponde hacer la vida agradable a nuestra familia. Sabemos que hay que ocuparse, no preocuparse. Las quejas porque ya no somos tan capaces como antes, las guardamos bajo llave. Ahora podemos aportar nuestra experiencia, si la necesitan.

Así pondremos toda la rutina que podamos siempre al servicio de los demás. Sin olvidar las pequeñas alegrías, las agradables sorpresas para amenizar nuestra vida cotidiana.



 

Una rutina que no debemos olvidar es rezar todos los días, leer el Evangelio y dedicar unos minutos a dar gracias a Dios por todo lo, que tenemos. Dedicar un momento a escuchar a alguien que necesita consuelo. Enseñar algo que nosotros sabemos y hacer aquello que nos cuesta y puede facilitar la vida o alegrar a los que nos rodean. No juzgar, ponernos en su lugar.

Si hacemos de ello una rutina, encontraremos una gran felicidad.





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