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Haz por necesitarme
Una lección de generosidad


Por: Maria Luisa Martinez Robles | Fuente: Catholic.Net



El Evangelio que nos invita a parecernos a los niños para entrar en el Reino de los cielos, siempre me ha conmovido. Estar rodeada de niños y adolescente siempre ha sido una suerte para mí. Ellos nos enseñan cada día lecciones magistrales.

El otro día recibí una de mi nieto de trece años. Esa edad de cambios, de adaptación, de nuevas perspectivas. Una lección de generosidad, sin ánimo de dármela que es lo mejor. Estaba sentado en el sofá , leyendo, algo poco común en los adolescentes de hoy, con un brazo escayolado. Al pasar por su lado me dijo:

  • Abuela ¿ te ayudo en algo?

  • Gracias hijo, no hace falta, si te necesito te lo digo.

  • Haz por necesitarme.



No se conformaba con ofrecerse a pesar de sus limitaciones. De estar dispuesto a ayudar, con más esfuerzo, se sentía mal, le parecía que estaba haciendo poco y yo tenía que hacer lo posible para necesitar su ayuda.

Mejor nos iría si fuésemos generosos. Si mirásemos más las necesidades de los demás y menos nuestros deseos.

El amor es lo único que crece cuando se reparte. Buscamos nuestra felicidad, sin darnos cuenta que cuando dejamos el egoísmo y nos centramos en darnos a los otros, es cuando la encontramos.

Últimamente me he dado cuenta que no le pido a Dios,  cuando rezo, grandes milagros. Acepto las dificultades cotidianas con paciencia, con ánimo. Le pido pequeñas cosas para los demás, esos pequeños inconvenientes que a las personas que nos rodean, les preocupan, les inquietan.

Me he dado cuenta que me escucha, me lo concede. A Él le necesitamos todos y siempre está dispuesto a ayudarnos.







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