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Homilia del 12 de Julio 2018

Mi corazón se conmueve
Asumamos nuestra misión


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato | Fuente: Catholic.net



Oseas 11, 1-4. 8-9: “Mi corazón se conmueve”

Salmo 79: “Ven, Señor, a salvarnos”

San Mateo 10, 7-15: “Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo pues gratuitamente”

 

¿Cómo pagar los cuidados y las caricias de una madre? ¿Cómo corresponder a la vida y los cuidados de un papá? Nunca serán suficientes las muestras de gratitud que podamos ofrecerles y siempre nos quedaremos cortos en nuestro cariño. En la primera lectura se invita a Israel a reconocer todo el cariño y cuidados que Dios le ha otorgado. No puede pagarle con el olvido y con la infidelidad. En cambio, en el pasaje del Evangelio se invita a la gratuidad.  Quien ha recibido gratuitamente el anuncio de salvación, gratuitamente debe proclamarlo.



Si se condiciona el Evangelio o los sacramentos, les estamos quitando su aspecto de gratuidad y los transformamos en mercancía. Exactamente igual que un papá o una mamá cuando condicionan la vida del hijo o lo utilizan para la propia realización. Repasemos bien esas instrucciones que les da a sus doce apóstoles: “Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos”. Cuántas personas necesitan en estos momentos escuchar estas palabras: “se acerca el Reino de los cielos”, y con muestras y señales muy concretas de este acercamiento del Reino de los Cielos: “Curen a los leprosos, resuciten a los muertos, echen fuera a los demonios” Cuántas señales podríamos dar hoy nosotros de presencia y de cercanía del Reino de los cielos y cómo se necesitan tan urgentemente en medio de nosotros. El deseo de la paz que se ofrece a quienes los reciben se hace realidad cuando su corazón se abre. La paz se niega cuando alguien no quiere abrir su corazón. La paz que tanto anhelamos se construye abriendo el corazón al evangelio, abriendo el corazón al Señor. Importante también la recomendación: “Gratuitamente lo han recibido, ejérzanlo pues gratuitamente”.

La gratuidad, la generosidad son testimonio del Evangelio. Asumamos nosotros esta misión: mensajeros de paz, pregoneros del evangelio, restauradores de personas, todo en nombre y por voluntad de Jesús.





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