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Homilia del 2 de Julio 2018

Sígueme
Seguir a Jesús es ya, ahora, y en la construcción de su Reino


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato | Fuente: Catholic.net



Amós 2, 6-10. 13-16: “Aplastan a los pobres contra el suelo”

Salmo 49: “Perdona a tu pueblo, Señor”

San Mateo 8, 18-22: “Sígueme”

 

Cuando leemos y reflexionamos en los libros proféticos del Antiguo Testamento, nos llevan a una extraña experiencia: aunque fueron escritos hace miles de años, tienen una vigencia muy actual. Hoy nos ha tocado iniciar la lectura del profeta Amós y no podemos menos que escuchar y hacer nuestras sus palabras. A través del profeta, el Señor anuncia castigos a Israel por todos sus pecados. Pero ¿cuáles son estos pecados?  Escuchemos: “Porque venden al inocente por dinero, y al pobre por un par de sandalias. Aplastan a los pobres contra el suelo y sacan del camino a los humildes. Padre e hijo acuden a la misma mujer, profanando mi santo nombre. Se sientan sobre ropas tomadas como prenda, y beben las multas de los pobres en el templo de Dios”. Cuando los reyes, los principales y los sacerdotes, se olvidaban de Dios, principalmente en la justicia hacia el pueblo, y lo maltrataban, siempre surgían profetas que estaban atentos a las necesidades de los más humildes.



Muchas veces se ha querido ver a la religión como aliada de injusticias y de opresores, pero Dios no quiere que una religión así se consagre y justifique. Las más fuertes denuncias de todo el Antiguo Testamento son contra quienes manipulan las leyes y justifican sus robos y sus iniquidades. Hoy tiene vigencia esta visión del profeta. Hoy en nuestra patria hemos despertado inquietos por los resultados que avalarán nuevas autoridades. Ojalá que la palabra de Dios llegue hasta ellos y se comprometan, después de tantas palabras de promesas y sueños que ofrecían en las campañas, a hacer realidad lo que Dios quiere para su pueblo. Ojalá que cada uno de nosotros asuma también su responsabilidad en la construcción del Reino Nuevo. Ser discípulo de Jesús no se reduce a un tibio seguimiento, es una radical decisión de comprometer toda la vida.

Muy claro nos lo ofrecen los ejemplos que nos presenta San Mateo: seguir a Jesús implica un radical compromiso que no admite componendas ni dilataciones. Seguir a Jesús es ya, ahora, y en la construcción de su Reino. ¿A qué nos estamos comprometiendo nosotros?

 

 







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