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Homilia del 15 de Junio 2018

Oye, Señor, mi voz y mis clamores
El hombre actual necesita la presencia de Dios en su vida.


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato | Fuente: Catholic.net



1Re 19,9.11-16: “Quédate en el monte porque el Señor va a pasar”.

Salmo 26: “Oye, Señor, mi voz y mis clamores”.

San Mateo 5,27-32: “No cometerás adulterio”.

 

El hombre actual necesita la presencia de Dios en su vida. Es cierto que muchos han renegado de su fe, que muchos no quieren saber de Iglesia, que otros prefieren borrar a Dios de sus vidas… Pero ¿dónde encontrar sentido a la vida cuando todo se oscurece? ¿Cómo responder a los cuestionamientos profundos que todos llevamos en nuestro interior?



La primera lectura de este día nos sorprende con una imagen de Dios no muy común en el Antiguo Testamento. El Señor no está en el viento huracanado que parte las montañas y resquebraja las rocas; el Señor no está en el fuerte y terrible terremoto; el Señor no se encuentra en el fuego que todo lo consume… Elías descubre al Señor en el murmullo de una brisa suave, se cubre su rostro y se dispone a escuchar su voz. Muchos hombres retan a Dios y quisieran sus manifestaciones imponentes y sus acciones poderosas; otros lo invocan y pretenden manipularlo con sus oraciones y sus retos; a algunos les parecería que los males y las injusticias negaran la existencia de Dios. Pero Dios está muy cercano en su corazón; está en sus deseos de verdad y de justicia; está en sus ansias de eternidad y de amor; está en ese deseo de infinito que todos tenemos. Quizás hemos deformado la imagen de Dios y esta deformación es la que rechazan los hombres.

Si lo percibiéramos en nuestro interior; si pudiéramos experimentar su misericordia y su ternura; si nos dejáramos tocar por su suave Espíritu… percibiríamos el gran amor de Dios. Hoy el hombre, quizás más que nunca, es consciente de esta necesidad de Dios, pero también hoy se percibe a sí mismo huyendo de Dios, queriendo borrarlo de su historia. ¿Contradicción? El hombre no encontrará su verdadera felicidad lejos de Dios. El hombre no alcanzará su verdadera realización al margen de su gran amor. Mientras más se aleja, más se pierde a sí mismo. Este día es un día especial para que cada uno descubramos los signos en los que se hace presente Dios para nosotros: en el silencio o en el ruido; en la unidad familiar o en los lazos rotos; en la alegría del triunfo o en las lágrimas del fracaso. ¿Dónde encuentras a Dios? Él te está buscando y te llama continuamente.

 

 

 







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