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Lo que tiene remedio
Ante nosotros existen siempre horizontes de esperanza, cuando Dios perdona los pecados


Por: P.Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Catholic.net



Una herida pequeña tiene fácil remedio. Lavar, desinfectar, cubrir. Luego, esperar el tiempo necesario para que cicatrice.

Otras heridas, o enfermedades, tienen remedios más complejos, mejores o peores. En ocasiones, llegan señales de que la derrota será inevitable: no hay remedios para todo...

En el ámbito de la propia vida personal, ¿qué tiene remedio y qué no lo tiene? Errores al escoger a un "amigo", al empezar un trabajo, al seguir un mal consejo...

Hay situaciones que tienen remedio. Podemos dejar a quien se desveló como traicionero. Podemos cambiar de trabajo (algo a veces muy difícil).

Pero otras situaciones, ¿son remediables? Lo que ocurre cuando uno se ha dejado esclavizar por placeres egoístas, ¿no deja huellas imborrables?



Al encontrarse con personas desgastadas como consecuencia de opciones equivocadas, o con dependencias difíciles de erradicar, uno percibe la fuerza arrolladora de ciertos males humanos.

Hay momentos que parecen irremediables y definitivos. La muerte, por ejemplo, cierra tantas puertas en el tiempo y fija de modo completo lo que será la vida futura: no tiene remedio...

Dicen que mientras haya vida habrá esperanza, que es lo mismo que decir que muchas situaciones, incluso los pecados, tienen remedio, desde el arrepentimiento y la apertura a Dios.

La vida transcurre veloz, entre problemas y males en el cuerpo y en el alma. No todo tiene remedio, pero lo que puede ser curado merece nuestra atención y los mejores esfuerzos.

Ante nosotros existen siempre horizontes de esperanza, cuando Dios perdona los pecados a quien se arrepiente, y cuando un corazón, purificado, reemprende el camino de la vida con gratitud, humildad, y un amor más maduro y más sincero.







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