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La Primera cita
Les quiero compartir mi historia con Dios, una historia que me cambio la vida


Por: Rosario Hernández | Fuente: elblogdelafe.com



Les quiero compartir mi historia con Dios, una historia que me cambio la vida. Y no quería quedármelo sólo para mí. Les agradezco que lean las siguientes lineas.

Seguramente les llame la atención el título de este texto, pero no trata sobre algún romance que haya tenido ni mucho menos. Me refiero a la oración que me parece que es una cita con el amado, cada oración es una cita con él, con Jesucristo.

No solía ser una amante de la oración, sólo era una chica común y corriente. No tenía ganas ni el deseo de probar la oración ni de saber por lo menos qué es la oración. Pero gracias a un sacerdote al que admiro mucho, descubrí esta hermosa, pequeña y sencilla oración: «Jesús, si existes, dame la fe». Sólo quería conocer al famoso “Mejor Amigo del Sacerdote” (que ya mencioné), él me había hablado MARAVILLAS de su mejor amigo Jesucristo.

Me había resistido todo lo que pude, lo negué, tuve dudas sobre la existencia de Dios, me parecía inútil orar, hablarle a “alguien” que ni siquiera sabía si existía. Pero un día me animé, bueno creo que es Dios quién me animó, y entré en diálogo con éste Jesús. Estuve cara a cara con él repitiendo siempre la pequeña oración: «Jesús, si existes, dame la fe». Descubrí lo más grande en la historia de la humanidad, es decir, que Dios sí existe. Desde que comencé a hacer la pequeña oración he encontrado paz, una paz interior inexplicable que ni los mejores científicos de Rusia podrían explicar.

Cada vez ansiaba más y más orar la misma pequeña oración, hoy en día esta simple plegaria es la que me hace perseverar en la fe y la que me permite dejarme encontrar por él. Dejarme amar por Jesucristo.



    «Creo que la oración es siempre una primera cita con Dios, dónde nos dejamos mirar con amor».

 





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