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El Señor juzgará a todas las naciones
¿Tengo fe como para cambiar montañas?


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato | Fuente: Catholic.net



San Justino

I San Pedro 4, 7-13: “Sean buenos administradores de la gracia  multiforme de Dios”

Salmo 95: “El Señor juzgará a todas las naciones”

San Marcos 11, 11-16: “Mi casa será casa de oración para todos los pueblos - Tengan fe en Dios”

 



¿Cuál será la principal enseñanza del pasaje este día? Pasan rápido ante nuestra vista muchas imágenes, unas desconcertantes, todas llenas de simbolismos, y nos queda en el corazón una pregunta: “Señor, ¿qué me quieres decir con tu palabra este día?” Importantísima se me hace la referencia a una higuera que está llena de hojas pero que no da fruto. ¿Me quieres decir que no importan las apariencias sino lo que se lleva en el corazón? Nosotros estamos más inclinados a buscar el éxito exterior, la alabanza lisonjera, el aplauso del público… y tú, Señor, pides frutos.

Esto lo entiendo y me coloca en una postura francamente incómoda, porque no siempre doy frutos, porque a veces estoy seco por dentro, porque… ¡tengo mil pretextos para no dar frutos! Y tú sigues pidiendo siempre frutos.

Aunque no alcanzo a comprender cómo puedes exigir frutos a una higuera si no es tiempo de dar frutos ¿O me querrás decir que siempre debo estar dando frutos? ¿Que para el verdadero discípulo no hay tiempo de esterilidad ni de descanso? ¿Que cuando el hambre apremia no hay excusa que justifique nuestra mezquindad? Grande enseñanza también me resulta tu pasión, tu celo, por el templo. Lo criticabas fuertemente cuando era utilizado como pretexto político o como manipulación comercial, y por eso arrojas fuera de él todos los comerciantes que abusaban de la fe. Pero después exiges respeto al no permitir que se transite descuidadamente por él. Es casa de oración. Y sin embargo dijiste que una persona era más importante que las leyes, que el sábado y que el templo. Gran dignidad de la persona, gran dignidad de la presencia de Dios tu Padre.

Señor, que respete tu presencia en el templo y te descubra en tus iglesias, pero que también te respete y te descubra en cada persona, templo vivo de Dios tu Padre. Y por fin la fe… ¿Tengo fe como para cambiar montañas? ¿Tengo fe como para comprometerme en tu seguimiento? ¿Tengo fe como para transformar la realidad y construir tu reino?

 







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