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Su tristeza se transformará en alegría
Que hoy te dejes invadir de la presencia de Jesús y la puedas transmitir con alegría.


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



Hechos 18, 1-8: “Pablo se estableció en la casa de Aquila, trabajaba y predicaba en la sinagoga”

Salmo 97: “El Señor nos ha demostrado su amor y lealtad. Aleluya”

San Juan 16, 16-20: “Su tristeza se transformará en alegría”

 

Con su peculiar estilo de comunicarnos el mensaje, San Juan nos pone en el ambiente de una despedida.  En medio de repeticiones y palabras confusas, nos muestra el ánimo que va prevaleciendo en el corazón de los discípulos. ¿Confusiones creadas con algún propósito?



Después de haber prometido la presencia del Espíritu y de hablar de la gran misión que cumplirá en medio de sus discípulos, Jesús busca ponerlos en guardia y darles un poco de consolación: es cierto que se alejará un poco, ¿hablará del tiempo de la pasión? Pero después volverá, no solamente en las ocasionales apariciones como Resucitado, sino con una presencia viva en el corazón de los creyentes.

Cuando contemplamos a los discípulos que han recibido al Espíritu Santo y le han permitido que su dinamismo los lleve por los caminos de la misión, no encontramos a discípulos nostálgicos o apagados, sino sintiendo en su corazón una presencia muy rica y positiva del Resucitado. Es cierto que ya no lo están viendo, pero “experimentan” esa presencia y superan no sólo la tristeza y el dolor de la ausencia, sino también todos los problemas y estorbos que van dificultando el camino de la Palabra. Así, han pasado de percibir a Jesús sólo por los sentidos y lo han experimentado en su corazón. Nuestra relación con Jesús y nuestra experiencia de fe abarca nuestro ser completo. Podemos mirar y sentir a Jesús a través de sus palabras, de sus imágenes, de sus milagros; pero también experimentamos su presencia en medio de nosotros de otra forma, en nuestro interior, como regalo del Espíritu Santo.

La alegría, el gozo y la felicidad que muestran los Apóstoles a pesar de que Jesús ha marchado, sólo se explica con una presencia diferente de Jesús en medio de ellos. Que también hoy nosotros experimentemos esa misma alegría y ese dinamismo de Jesús.

Hay muchas formas en que hoy se hace presente en medio de nosotros, solamente tenemos que estar atentos y responder con generosidad a esa presencia. Que hoy te dejes invadir de la presencia de Jesús y la puedas transmitir con alegría.

 







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