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La Nueva Evangelización
Incorporar tecnología a la Evangelización.


Por: Marlene Yanez | Fuente: Catholic.Net



La Revolución Tecnológica de las últimas décadas constituye un avance significativo en muchas áreas posibles de imaginar. Sus beneficios son evidentes, sus usos son múltiples y los desafíos se multiplican. La tecnología simplifica el diario vivir y facilita la comunicación.

La tecnología cambió costumbres, hábitos, procesos, actividades, etc. otorgándonos ciertas comodidades, así como también nos hace presentes ciertos riesgos de los que debemos cuidarnos. En Amoris Laetitia (la alegría del amor), que es la Segunda Exhortación Apostólica Postsinodal del Papa, el Santo Padre señala el peligro del ausentismo tecnológico, sobre la base de que a veces “la tecnología aleja en lugar de acercar”. El énfasis debe estar entonces, en los niños y jóvenes a modo de que la tecnología no se transforme en la compañía y sustituto de atenciones afectivas.

En el ámbito de nuestro deber evangelizador y catequético también la tecnología se nos presenta como un desafío que debemos abordar utilizándola y adaptándola en nuestra tarea. Más aún el Papa Francisco señala: “Internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos y esto es algo bueno, es un Don de Dios”.

Si los niños y adolescentes se cautivan con los juegos del celular o del computador, con las aplicaciones modernas, con las redes sociales, etc., pues aquí está justamente nuestra oportunidad.

En este sentido contamos con la plataforma Facebook, como sitio web de red social con un alcance de 2000 millones de usuarios activos a nivel global. Pensemos en llegar a muchos usuarios, publicando y compartiendo información y formación católica. Desde aquí nace el compromiso de parte de todos nosotros; no catalogar el uso de redes sociales por nuestros menores como perjudicial, sino constituirla como la mejor y más eficaz herramienta de evangelización. Twitter e Instagram son también instrumentos de uso cada vez más frecuente sobre todo por los adolescentes y pueden transformarse en “nuestros” instrumentos.



Los juegos online, que han cobrado tanto protagonismo entre los usuarios, también podrían orientarse a favor de nuestra misión; esto podría representar un desafío para los Programadores. ¿A caso no se podrían fabricar juegos basados por ejemplo, en hechos de la Biblia?

Sin embargo, mientras esperamos la creatividad de los Programadores, nosotros los católicos podríamos comenzar por compartir información en las redes sociales y publicar contenido; en definitiva, incorporar la tecnología existente en la evangelización y más aún, en nuestras Catequesis.

 





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