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El que recibe al que yo envío, me recibe a mi
Para Jesús el servicio es de vital importancia


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



Hechos 13,13-25: “Del linaje de David, Dios hizo nacer un salvador”
Salmo 88: “Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Aleluya”
San Juan 13,16-20: “El que recibe al que yo envío, me recibe a mi”

 

En nuestras comunidades indígenas una de las muestras de madurez de la persona es que ya haya dado servicios a la comunidad. Claro que esto al ir entrando en contacto con nuestra sociedad neoliberal y comercialista, se va perdiendo poco a poco este concepto donde una persona que no sirve, no puede considerarse como un adulto y no se le pueden confiar cargos o responsabilidades mayores.

Para Jesús el servicio es de vital importancia, a tal grado que lo pone como un motivo de dicha y felicidad. Jesús sirvió, no fue esclavo. Jesús libremente hizo de toda su vida un verdadero servicio. Ésta es su enseñanza. Cuando lava los pies a sus discípulos, no es sólo un gesto externo, sino es la expresión de su actitud más íntima: viene a limpiar, a servir, a purificar.

No en el sentido de quien es perfecto y está para regañar o corregir a los demás, sino en el sentido del hermano que es capaz de limpiar las inmundicias de quien ha caído en el pecado y en la suciedad. Servir, sobre todo al más débil y al pecador, fue la misión de Jesús y la cumplió a carta cabal, hasta dar la vida. En el breve pasaje de este día, añade una palabra muy importante. No teman la traición pues sepan que cuando esto suceda “Yo soy”. Retoma las mismas palabras que el Señor dijo a Moisés cuando el pueblo vivía en esclavitud. “Yo soy” es el nombre del Dios liberador que sacó con poder al pueblo que gemía bajo la opresión de la esclavitud.



De la esclavitud el pueblo pasó a la libertad y aprendió que servir en la libertad es la dignidad de la verdadera persona. “Yo soy” es el nombre de Dios que acompaña a su pueblo en el peregrinar por el desierto y que lo “sirve” en sus momentos de duda y tragedias. “Yo soy” es el nombre que también toma Jesús para decirnos que también Él, como su Padre, ahora nos acompaña por el desierto de la vida, de las dificultades.

Es Dios con nosotros, es quien anda los mismos senderos, es quien nos lleva de la esclavitud al servicio. ¿Cómo vivimos esta presencia de Jesús en nuestras vidas? ¿Cómo hacemos presente a Jesús con nuestro servicio?
 

 





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