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El Padre y yo somos uno
¿Cuáles son las obras que dan testimonio de nuestro ser de discípulos?


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



Hechos 11,19-26: “Comenzaron a predicar a los griegos el Evangelio del Señor Jesús”
Salmo 86: “Alaben al Señor todos los pueblos. Aleluya”
San Juan 10,22-30: “El Padre y yo somos uno”

 

La pregunta que hacen los judíos a Jesús parece brotar  del extremo del cinismo. No quieren creer en Jesús y buscan pretextos para acusarlo en lugar de buscar la verdad para creer en Él.

La respuesta de Jesús los remite a sus obras, a todo lo que ha hecho y dicho delante de ellos y de todo el pueblo. ¿Cuáles son sus obras? No es solamente dar de comer, sino hacer comer a las personas con dignidad; no es solamente defender a una mujer de los acusadores, sino hacerla que se levante y reintegre; no es solamente devolver la vista a un ciego, sino enseñarle el camino de la luz… son muchas las obras de Jesús y todas van encaminadas a dar plenitud de vida y dignidad a las personas.

Hoy debería ser igual el testimonio que diéramos sus discípulos: no solamente en palabras, no en ayudas externas, no gestos lastimeros por los más débiles, sino en una verdadera transformación de nuestro mundo y de sus estructuras. La razón y la finalidad de las obras de Jesús las expresa en este mismo texto: porque “el Padre y yo somos uno solo”. Es la última razón de todo el actuar de Jesús y debería ser la razón de actuar de nosotros los cristianos: porque tenemos un solo Padre, porque nos unimos  a Jesús nuestro hermano, porque estamos guiados por un mismo Espíritu. Las otras razones, humanitarias o sociales, son muy válidas también y nos unimos a todos aquellos que luchan porque todos los hombres vivan como hermanos, pero nuestra verdadera fortaleza está en el amor que Dios nuestro Padre nos tiene, y ésta es la razón que mantiene y da vida a nuestro actuar.



Buscamos la vida eterna que de ningún modo es olvidarnos del presente, sino que es entrar desde ahora en el misterio de amor del Padre, que nos trasforma y que nos une a Jesús. Las obras de Jesús nunca fueron alienantes ni se desentienden del dolor presente en el pobre, al contrario anuncia y hace presente aquí y ahora el Reino de Dios. ¿Cuáles son las obras que dan testimonio de nuestro ser de discípulos?
 





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