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Es posible ser feliz
Tu vida será lo que hagas con ella...


Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net



 

“Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar porque no se perturbaran por lo imprevisto” Santo Tomás de Aquino

 

Hablar sobre la posibilidad de ser feliz es uno de los temas más complicados. ¿Por qué? Porque no se acaba de definir lo que es y significa la felicidad. Algunos señalan que está en el tener, otros más se inclinan a pensar que en el ser. Pocos en la combinación de ambos. En verdad, ¿se puede ser feliz?, o ¿qué es la felicidad?

Quienes sostienen que la felicidad se relaciona con tener dinero, salud, propiedades e incluso bienestar, creen que al poseerlos arriban a la felicidad plena. Ven entonces que la felicidad no está en el camino de la vida sino hasta lograr el objetivo, que es el de tener. Concentran su atención en adquirir esos bienes con la idea de alcanzar la felicidad, pero la sorpresa es que no está allí.



Los que se definen por el ser llegan a niveles muy altos de amor, felicidad, pero en algunos casos descuidan su salud física y los bienes económicos, que los llevan a un bienestar mínimo necesario.

Quizás el punto medio sea el mejor. Dios hace al hombre con alma y cuerpo, y lo que requiere tener es un equilibrio en el cuidado de cuerpo y espíritu.

Rutas equivocadas

Hay personas que, teniendo aparentemente todo, buscan la felicidad lejos de la armonía del cuerpo y espíritu. Deciden buscar la euforia momentánea en la droga, sexo, alcohol… esas adicciones incontrolables que los llevan a la autodestrucción, como el caso de la cantante Amy Winehouse, que falleció a los 27 años por el abuso excesivo de alcohol.

El caso contrario de amor a la vida lo vemos en Daniela García Palomer, joven chilena, quien sufrió, en 2002, un accidente en un tren, a los 22 años. Este evento le afectó las cuatro extremidades. Dándose cuenta de que había perdido parte de cada una de las extremidades, externó su deseo de vivir, a pesar de este evento dramático que a muchos podría llevarlos a la depresión o incluso al deseo de morir.



Daniela decidió seguir adelante, terminar su Carrera de Medicina y lograr ser la primera Médico en el mundo amputada de sus cuatro extremidades. La joven chilena no se concentró en lo que perdió, sino en vivir su vida como un don hermoso, recordando las palabras que le dijo su Doctor: “Tu vida será lo que hagas con ella”. Posteriormente se casó con el que era su novio, Ricardo Strube, y escribió el libro Elegí vivir. Su testimonio ha servido de ayuda para muchas personas que se encuentran en situaciones similares.

¿La felicidad puede estar exenta de dolor, pobreza, enfermedad?

La felicidad de la vida está en el abanico de posibilidades que conlleva días oscuros y días luminosos. Esto lleva a valorar los momentos de abundancia y a aprender de las situaciones de estrechez. También a valorar el amor porque se ha vivido el desamor; la paz porque se conoce la guerra; la comprensión porque se ha experimentado la incomprensión; a disfrutar la salud, y a buscar la enseñanza que está latente en una enfermedad; también a disfrutar una gran comida y, en los momentos de hambre, aprender a crecer en la comprensión de nuestros hermanos que viven constantemente con esa necesidad vital que no logran satisfacer.

Y si la vida tiene luces y sombras, ¿cómo lograr ser feliz?

La decisión final está en nuestro interior, en la actitud que tenemos frente a la vida, en la forma en que afrontamos los bienes y los males que se presentan, para sacar bienes de ellos.

Boecio define la felicidad como “el estado en el cual todos los bienes se hallan juntos”. ¿Y cuáles son estos bienes?, el primero y más grande es Dios. A partir de Él se busca crecer otros bienes o virtudes, que son los valores hechos vida: el amor, comprensión, misericordia, honestidad, fortaleza, paciencia, lealtad, amistad, solidaridad; y buscar hacer buen uso de los bienes económicos, de la salud y de la prosperidad.

Si recordamos que “somos lo que comemos”, podemos ver con más claridad qué alimento es el que nos nutre diariamente. ¿Son pensamientos, sentimientos y acciones que nos conducen al Bien? Si es así, vamos por el camino correcto que, además, nos lleva a la salud espiritual, psíquica, emocional y material.

En cada momento tomamos decisiones sobre cómo vivir la vida. Si en cada acto se decide elegir el Bien, o el Amor, llenamos la vida con la felicidad que procede del interior, de lo más profundo del ser humano. Allí es donde logramos encontrarnos a Dios, a ese Dios que está presente también en los más necesitados y que con su gracia logra que los ciegos enseñen a ver lo que los videntes no pueden ver, y que los sordos enseñen a escuchar lo que no escuchan los que oyen.

 

 





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