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Hombre, imagen de Dios
El hombre fue creado para ser un reflejo del mismo Dios


Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net



Dios crea el mundo con una extraordinaria belleza amor y perfección. Al final realizó su obra maestra: “Dijo Dios hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza…Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno” Gen 1 :26

El hombre fue creado para ser un reflejo del mismo Dios. Sin embargo, Dios lo crea libre, para que elija cumplir con su misión de reflejar el rostro divino. El ser humano decide no obedecer a su creador, por lo que desdibuja esa imagen divina.

JESÚS SE HACE HOMBRE PARA DESVELAR LA IMAGEN DIVINA

Dios en su amor infinito, quiere mostrar al hombre su faz, ese rostro que es necesario que el hombre plasme en su ser para lograr la plenitud y gozo al que ha sido llamado.
Jesús nos muestra con su vida el rostro del padre. “ El que me ve a mí ve al Padre.”  Juan 14: 9

ALGUNOS RASGOS DIVINOS A IMITAR



Oración- Nos permite la unión y el conocimiento de Dios. Jesús se retiraba a orar. A través de la oración el hombre ve con claridad los deseos de Dios. A través del encuentro de la cercanía nace el amor.

Obediente, hace la voluntad del Padre. “Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra”. Juan 4: 34 Del amor al Padre nace el deseo de preguntar en la vida cotidiana. ¿Señor esto que voy a elegir a realizar te agrada? Lo hago, si no te agrada lo evito.

Ama y es misericordioso, perdona nuestras faltas, sale al rescate de quien está perdido, tiene paciencia para esperar su regreso. Escucha, consuela, comprende, incluye a todos.
Confía en su padre. Sabe que todo lo que sucede, con la gracia de Dios se convierte en un bien para su vida

Da sentido al sufrimiento. El sufrimiento adquiere un valor de eternidad, fortalece, humaniza, redime.

Veraz y fiel. Cumple lo que dice, actúa sin doblez, sin engaño. Es coherente. Su pensamiento siempre está de acuerdo con sus actos



Transforma los corazones, los diviniza. Basta que el hombre quiera, para que el Espíritu Santo actúe, santifique, modele un hombre nuevo.

Dios nos hace participes de su esencia, con su vida nos muestra el verdadero rostro del hombre, la misión de ser imagen de Dios. Llamado a ser luz, resplandor para el mundo, a ser creativo dentro del orden, el bien, la armonía.

Hombre reflexiona, repasa, recuerda, graba, permite que el Espíritu Santo cincele en ti la imagen divina. De esta forma serás espejo de Dios. Los hombres podrán leer en ti, en tu individualidad irrepetible, el mensaje que Dios quiere dar al mundo a través de ti
 





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